miércoles, 27 de junio de 2012

Periodistas al servicio de la auténtica paz


A propósito del Día del Periodista
Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia y solidaridad
S.S. Juan Pablo II

En el año 2003 y en el marco de la 37ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa Juan Pablo II dirigió un mensaje a los medios de comunicación social (y a sus periodistas), que resulta oportuno recordar hoy, en el marco del Día del Periodista y de la crisis social y democrática que amenaza con elevar la polarización y la ruptura de la convivencia democrática entre los venezolanos.
Los periodistas al servicio de la verdad.- La exigencia moral fundamental de toda comunicación –dijo Juan Pablo II– es el respeto y el servicio a la verdad. La libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también respecto a la sociedad y el bien común. Los medios [y desde luego sus periodistas] tienen una irrenunciable responsabilidad en este sentido, y por ello, el Papa llamó a los hombres y mujeres de los medios, a resistir las presiones que los empujan a funcionar como agentes de propaganda y desinformación.
Los periodistas al servicio de la justicia.- Si bien es cierto [y legítimo] –observó también Juan Pablo II– que los medios pertenezcan a grupos con intereses propios, privados y públicos, la naturaleza intrínseca de su impacto en la vida requiere que no favorezcan la división entre los grupos sociales. Llegó a decir incluso que enfrentar a unos ciudadanos contra otros es un error particularmente grave contra la verdad y la justicia. Por eso el llamado que hizo el Papa, a los periodistas del mundo, a realizar una crónica cuidadosa de los hechos, explicar bien los temas y presentar honradamente los diversos puntos de vista. “Esto no significa quitar importancia a las injusticias y divisiones, sino ir a sus raíces para que puedan ser comprendidas y sanadas.”.
Los periodistas al servicio de la libertad.- La libertad es una condición previa de la verdadera paz y uno de sus más preciosos frutos. “Sólo cuando la sociedad tiene libre acceso a una información veraz y suficiente, puede dedicarse a buscar el bien común y respaldar una responsable autoridad pública”. Y en ese sentido, precisó Juan Pablo II, los medios sirven a la libertad solamente cuando sirven a la verdad, y obstruyen la libertad en la medida que se alejan de la verdad y divulgan falsedades o propician un clima de reacciones emotivas incontroladas ante los hechos.
Si los medios [y los periodistas] están para servir a la libertad, ellos mismos deben ser libres. Por eso –nos previno el Papa– es necesario estar alerta cuando las normativas públicas sobre los medios y el control gubernamental no estén adecuados a la defensa del bien común. Y de allí lanzó otra exigencia: los reporteros y comentaristas tienen el deber de seguir las indicaciones de su conciencia moral y resistir a las presiones que les empujan a ‘adaptar’ la verdad para satisfacer las exigencias de los poderes económicos o políticos.
Concretamente –remató Juan Pablo II– es necesario que los periodistas sirvan a las verdaderas necesidades e intereses de la sociedad; que garanticen a los sectores más débiles de la sociedad el acceso a la información; y que se aseguren de que sean los ciudadanos [y no el Gobierno u otro poder] quienes ejerzan un control responsable de la conducta de los comunicaciones sociales.
Los periodistas al servicio de la paz.- De sus reflexiones sobre el clima de conflicto en el mundo, Juan Pablo II nos enseñó que una paz verdadera y constante no puede apoyarse en el equilibrio de las fuerzas, sino únicamente en la confianza recíproca. Los medios [y los periodistas] tienen una responsabilidad colosal en la construcción de esa confianza, y eso requiere de ellos altos niveles de compromiso con la verdad y el bien común. En este sentido, precisó el Papa, los hombres y mujeres de los medios están especialmente obligados a contribuir en abatir las barreras de la desconfianza entre los ciudadanos, en promover la reflexión sobre el punto de vista de los otros y en fomentar el entendimiento y respeto mutuo. “Allá donde dominan el odio y la sed de venganza,… es necesaria la gracia de la misericordia para apaciguar las mentes y los corazones y construir la paz”.
Los periodistas en su día.- Juan Pablo II reconoció que si bien estas exigencias parecen ser un enorme desafío para los hombres y mujeres de los medios, de ningún modo era pedirles demasiado. Por vocación y por profesión, los periodistas están llamados a ser agentes de paz, de justicia y de libertad, y de allí su clamor para que asuman más que nunca el desafío de su vocación y su profesión: servir al bien común.
Este clamor es aún más necesario en la Venezuela de hoy, Día del Periodista, cuando faltan pocos días para que inicie una campaña electoral en la que algunos grupos políticos, económicos y sociales han apostado ya a la desinformación, a la deformación de la realidad (para hacerla más “balanceada”), a la discriminación del adversario, a la incitación del miedo y de la autocensura y a la polarización. El desafío de los periodistas venezolanos, de todos, es aún mayor.
Mis felicitaciones van hoy para todos los periodistas, pero especialmente para aquellos (de cualquier orientación ideológica) que están comprometidos y tratan diariamente de servir a la verdad, la justicia, la libertad y la paz, y de hacer realidad un ejercicio profesional apegado a esos valores, a los demás que postula el artículo 2 de la Constitución de Venezuela (la igualdad, la solidaridad, la democracia, los derechos humanos, la ética y el pluralismo político) y a los principios que postuló Juan Pablo II.
La vida me llamó a ser abogado y no periodista, pero sí me concedió el privilegio de acompañar en su ejercicio a los hombres y mujeres de Globovisión, una familia de seres humanos que con sus aciertos y sus errores­, mantiene los principios de su conciencia moral; procura –aún con las limitaciones que le imponen– informar verazmente y con rigurosidad sobre lo que ocurre en Venezuela; intenta –cuando la dejan hacerlo– presentar honradamente los puntos de vista de todas las corrientes políticas y sociales que conviven en Venezuela; cuestiona –cuando hay razones para hacerlo– el ejercicio del Poder; y lo más importante, lucha todos los días para promover el entendimiento, el respeto mutuo y la reconciliación entre los venezolanos. A sus periodistas en particular, les multiplico mis felicitaciones y pido a Dios que los bendiga, los ilumine y los fortalezca.