lunes, 6 de febrero de 2012

La Política como acción de Servicio


A  los líderes y gobernantes de Venezuela,
para que hagan de la justicia y del servicio el fundamento del orden social

En la misa de ayer domingo 05 de febrero, hicimos tres interesantes lecturas que hablan muy bien de lo que debe ser la Política, y más precisamente, lo que debe hacer un Buen Político. En la primera de las lecturas (Job 7,1-4. 6-7), dice Job: “El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio”. En la segunda lectura (1 Cor 9,16-19. 22-23), San Pablo afirma que, “siendo libre como soy, me he hecho esclavo [siervo] de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos…".
En la tercera y última lectura (Mc 1,29-39), Marcos nos cuenta que Jesús salió con sus discípulos de la sinagoga, donde predicaba, y fue a la casa de Simón, cuya suegra estaba enferma con fiebre. “Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles”. Al anochecer, prosigue el relato de Marcos, la población entera de Cafarnaum se agolpó a la puerta del lugar, donde Jesús curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios. Más tarde, Jesús se retiró a rezar en privado y sus discípulos, al encontrarlo, le pidieron volver: “Todo el mundo te busca.” Pero Jesús les respondió: “Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.” De este modo recorrió Jesús toda Galilea, predicando en las sinagogas pero también sanando a los enfermos y expulsando a los demonios.
Estas Lecturas dejan una valiosa enseñanza a todo aquel que aspira ser un Buen Político (un auténtico Servidor Público y no un “Burócrata”). En el texto de San Marcos se describen dos cualidades que tuvo la misión de Jesús, y que debe tener también la misión de un Buen Político: la conjunción simultánea de predicación y acción. Sin lugar a dudas, el Buen Político debe predicar, divulgar sus ideas, evangelizar con su proyecto de país, y para ello dispone no solamente de los medios de comunicación de masas (radio y TV), sino también de la multitud de redes sociales que hoy día permiten difundir en instantes y a todo el mundo, las ideas que queremos difundir.
Pero el Buen Político debe “salir de la sinagoga”. El Buen Político no puede conformarse con predicar, con escribir un libro o un plan de gobierno, o con tuitear o con salir por televisión. El Buen Político debe ir –como lo hizo Jesús– a donde viven, trabajan y sufren los ciudadanos. El Buen Político debe –como lo hizo Jesús– buscar el encuentro personal, cara a cara, con los ciudadanos de carne y hueso, con sus dificultades y sus padecimientos; tomarlos por la mano con sinceridad y dispensarles la atención personal que Jesús dispensó a quienes le oían.
El ejercicio de la política no puede recluirse en Twitter o en una pantalla de televisión, ni ser solamente prédicas y discursos. La palabra y el proyecto-país del Buen Político deben traducirse en acciones. En “patear la calle”, como se dice en Venezuela, y no solamente para “decir” sino también para “escuchar”, oír las necesidades de los ciudadanos y crear conexiones con los problemas reales de la gente. En no dejarse encandilar por el éxito en algún lugar o ante una audiencia, sino en ir a todas partes, a “las aldeas cercanas” y a todas las ciudades, para predicar y actuar por doquier.
La lectura de Marcos resulta ser, entonces, el perfecto colofón a las dos lecturas anteriores, en las que Job nos recuerda que el hombre vino a la tierra –y más aún si se dedica a la Política– para cumplir un servicio, y San Pablo nos enseña que siendo libre como él lo fue, se hizo siervo [o servidor] de todos para ganar a los más posibles. En eso debe consistir la Política, en hacerse un auténtico servidor de todos, para ganar la mayor cantidad posible de adeptos. No es casualidad que ayer, en la Oración del domingo, hayamos pedido por los líderes y gobernantes de las naciones, “para que hagan de la justicia y del servicio el fundamento del orden social, y de esa forma lleven a todos un sentido de dignidad y de plena realización humana”.

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