martes, 25 de septiembre de 2012

¿Confía Usted en las encuestas?



"El 15 de octubre volvemos a vernos aquí y cada uno de los ponentes [encuestadores] defiende el por qué de su proyección con los resultados que diga el CNE, que es la única forma de medir si un estudio es bueno o es malo"
Jesse Chacón
Ex Ministro del gobierno de Chávez
Presidente de encuestadora GIS XXI

Las encuestas son, básicamente, estudios por medio de los cuales un investigador busca recaudar datos a través de un cuestionario prediseñado. Se prepara un conjunto de preguntas normalizadas, usualmente dirigidas a una muestra representativa de la población estadística en estudio, para conocer estados de opinión, características o hechos específicos. Son procedimientos basados en una ciencia, la estadística. Por ello, no cuestiono los fundamentos científicos ni la utilidad de las encuestas; todo lo contrario, creo que –cuando son realizadas según los estándares científicos– son instrumentos valiosísimos para ayudar en la toma de decisiones o para explicar las condiciones de algún fenómeno o estudio aplicado.
Venezuela ha padecido estos años, pero sobretodo en los meses recientes, una auténtica guerra de encuestas, o más bien, una guerra de “políticos utilizando las encuestas”. Actualmente, un grupo de las mismas predice una victoria del candidato del gobierno, Hugo Chávez, que con el favor verbal de algunos encuestadores “imparciales”, se le presenta a la opinión pública como irreversible y definitiva. Otras encuestas anuncian un presunto empate técnico, e incluso hay las que anuncian una victoria “cerrada” del candidato alternativo, Henrique Capriles. Algo similar ocurrió en Venezuela en el 2007, a propósito del referéndum aprobatorio de la fallida Reforma Constitucional, impulsada por el Presidente Chávez.
El 16 de noviembre de ese año, el canal de noticias Globovisión presentó a la opinión pública un estudio realizado el día 13 por el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), según el cual, el 42,7% de los venezolanos votaría NO (en contra de la Reforma) y el 38,8% votaría SI (para aprobarla). Según esto, la brecha a favor de la opción impulsada por la Oposición era de casi cuatro puntos, muy inferior al porcentaje de venezolanos que no manifestaban aún cuál era su opción (18,5%). Cuatro días después, el 20 de noviembre, el portal web de Aporrea [afín al Presidente Chávez] refutó a Globovisión y afirmó que según el mismo Tracking Poll realizado por el IVAD, el 60,2% de los venezolanos daba como un hecho que la Reforma Constitucional sería aprobada. Incluso acusó al canal de noticias Globovisión, de mostrar encuestas chimbas e intentar manipular a los electores. ¿Le resulta esto parecido a la guerra de encuestas vista en el 2012?
Seguramente Usted estará sorprendido (o sorprendida) por la aparente diferencia de resultados que arrojan algunas encuestas realizadas por encuestadores de larga tradición en Venezuela y reputación razonable de imparcialidad. Como lo ha venido advirtiendo el doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad de Glasgow, Iñaki Sagarzazu,
Algo extraño está pasando con los sondeos de opinión que van y vienen por Venezuela… sólo en la República Bolivariana de Venezuela hay tanta disparidad entre una y otra encuesta… Las encuestadoras del país han venido presentando, año a año, elección tras elección, sesgos sistemáticos a favor o en contra de una y otra tendencia: unas firmas se han ubicado históricamente a un lado de la cancha y otras en el bando contrario, pero nunca han dado el beneficio al actor de enfrente.
¿Cuánto podemos confiar en las encuestas en Venezuela, si ofrecen resultados tan distintos? ¿Cuánto podemos confiar en una encuesta, si a pesar de una gran “brecha” el encuestador no se atreve a predecir un resultado, faltando sólo dos semanas para las elecciones? Eche una ojeada –otra vez– a lo ocurrido en el 2007.
El 24 de noviembre, faltando sólo ocho días para el Referéndum, una presunta encuesta del IVAD (supuestamente manejada por el Alto Gobierno y depurada de los Indecisos) anunció que 58% de los venezolanos votarían SI a la Reforma Constitucional y sólo 42% votaría NO. Al igual que una presunta encuesta de Consultores 30.11 al día 28 (cuatro días antes de las elecciones), que le daba 56% al SI y 40% al NO. En ambas ganaba el SI por 16 puntos.
El 5 de noviembre, la encuesta de Hinterlaces arrojó que entre los seguros de ir a votar (el 61%), 45% votaría SI y 43% votaría NO. Ganaba el SI por dos puntos (empate técnico). Pero sólo 20 días después, otra encuesta de Hinterlaces (reseñada por Reuters) señalaba lo contrario: que de los electores decididos a votar, 46% votaría NO y 45% votaría SI. Ganaba el NO por un punto (empate técnico).
Pronóstico parecido lo ofreció la encuesta de Consultores 21, que al 25 de noviembre proyectó que entre los seguros de ir a votar (el 62%), 49,4% votaría NO y 48,5% votaría SI. ¡Ganaba el NO por menos de un punto! (un empate más que técnico). Este mismo resultado presuntamente lo proyectó la encuesta de Varianzas.
Al 24 de noviembre, la encuesta de Keller & Asociados mostró que 45% votaría NO y 40% votaría SI. Ganaba el NO por cinco puntos (cerca de un empate técnico). Dos días antes (el 22) la encuesta de Datos arrojó que el NO obtendría 41% y el SI un 30%. Ganaba el NO por 11 puntos. Y al día 24, la encuesta de Datanálisis arrojó que entre los seguros de ir a votar (el 58,7%), 48,9% votaría NO, 39,4% votaría SI y 11,7% era indeciso. Ganaba el NO por 10 puntos. A pesar de esta aparente brecha, su Director predijo cuatro escenarios posibles.
En síntesis: Dos encuestadoras supuestamente dieron ganador al NO (al oficialismo), y con una amplia ventaja; otra encuestadora varió ligeramente su pronóstico en un lapso de 20 días; otras dos anunciaron un empate técnico, con favor al SI; y tres encuestadoras dieron ganador al SI (oposición), cada una con ventajas diferentes. ¿Cómo explicar estas (aparentes) diferencias entre encuestadoras de larga tradición? ¿Podía confiarse en aquellas encuestas? ¿Confió Usted en alguna?
El resultado anunciado por el CNE fue que ganó el NO (la opción opositora), con mayoría de 50,7% en el Bloque A y de 51,05 en el Bloque B, muy lejos de la mayoría de los números anunciados por las encuestadoras. ¿Qué ocurrió con cada una? ¿Qué predice hoy cada una de esas mismas encuestadoras?
·      Las encuestas que se le atribuyeron a IVAD y a Consultores 30.11 fallaron gravemente en el 2007. Hoy día, voceros del oficialismo le atribuyen al IVAD una encuesta según la cual Chávez ganaría por 18 puntos (50,8% vs. 32,4%), con 17% de indecisos. Y la más reciente encuesta de Consultores 30.11 proyecta que Chávez ganará por al menos 21 puntos [57,2% vs. 35,7%], con 7% de indecisos. Como supuestamente ocurrió en el 2007, ambas encuestadoras vuelven a predecir un triunfo contundente de la opción oficialista.
·    Las encuestas de Keller, Datos y Datanálisis acertaron el ganador del 2007, mas no la ventaja. En este momento, se comenta en círculos políticos que Keller supuestamente proyecta un empate técnico, y que Datos aparentemente le atribuye a Chávez una ventaja de 17 puntos (48-31), con un 21% de “indecisos”. En el estudio presentado ayer por Datanálisis, se predice que Chávez ganaría por 10 puntos (49,4% vs. 39%) con 11,6% de indecisos. Según su Director, “es absurdo plantear en este momento que la decisión está definida y que es irreversible” toda vez que, según su decir, 83,6% de los indecisos indican que la campaña favorece a Capriles, de lo que surgen tres escenarios posibles (compare esto con su predicción del 24/11/2007).
·  Sólo Hinterlaces, Varianzas y Consultores 21 acertaron en el 2007, al predecir el ganador y la mínima brecha. Actualmente, el Presidente de Hinterlaces anunció que Chávez ganará por al menos 18 puntos; y que ni siquiera “eventos extraordinarios” podrían alterar la probabilidad de victoria de Chávez [Nota 1]. En contraste, el Director de Varianzas le dio ayer a Capriles una ventaja de dos puntos (49,7 vs. 47,7), con sólo 2,6% de indecisos. Y algo parecido vaticinó el Presidente de Consultores 21, quien afirma que "hay un candidato estancado y otro ganando espacio" y le da a Capriles una ventaja de dos puntos (48,1% vs. 46,2%), con la diferencia de que hay 5,70% de indecisos [Nota 2]. El elemento común entre Varianzas y Consultores 21 es que, al igual que en el 2007, dan empate técnico con tendencia a una victoria opositora.
Si estas disparidades le parecen confusas, le cuento lo que dicen otras encuestas: VOP Consultores le da a Chávez una ventaja de 23 puntos (con 16% de indecisos), North American Research (NAOR) 25 puntos (con 15% de indecisos) y GIS XXI (dirigida por un ex Ministro simpatizante de Chávez) 27 puntos (con 15% de indecisos); mientras que 6to Poder Datos, Top Data, Datos Interdata y Predicmatica le dan a Capriles una ventaja de cuatro puntos (con 10% de indecisos en los dos primeros mencionados, y 4% en la última).
En síntesis:
· Seis encuestadoras (IVAD, Consultores 30.11, Hinterlaces, VOP Consultores, NAOR y Gis XXI) dan ganador al candidato del gobierno (Chávez) por al menos 18 puntos, cuatro de las cuales aseguran que este resultado es irreversible;
·   Datanálisis da ganador a Chávez por 10 puntos, pero aclara que el resultado es reversible y que los indecisos (10,6%) podrían ocasionar la victoria (cerrada) de Capriles;
·  Al menos dos encuestadoras (Varianzas y Consultores 21) repiten su pronóstico (acertado) del 2007: una victoria muy cerrada de la opción opositora, Henrique Capriles; y,
·  Por lo menos otras cuatro (6to Poder Datos, Top Data, Datos Interdata y Predicmatica) dan ganador a Capriles por un mínimo de cuatro puntos, habiendo aún indecisos.
Estas discrepancias no necesariamente obedecen a intereses parcializados de alguna(s) encuestadora(s), ni invalidan (per se) las proyecciones pues podrían deberse a diferencias en el tamaño, lugar y estrato de la muestra de población seleccionada, en el cuestionario, en la ponderación de los indecisos, entre otras. Habría que analizar con rigurosidad la ficha técnica de cada encuesta. Pero, en vista de estas diferencias, le pregunto: ¿Está Usted dispuesto o dispuesta a estudiar cada una de las fichas técnicas? ¿Puede Usted confiar en las encuestas (sin haber investigado el origen de estas diferencias)? ¿Está dispuesto a confiar en alguna de las encuestas? ¿En cuál? ¿Bajo qué criterio? 
¿Sabe qué? ¡Mejor vaya a votar el 7 de octubre y elija al candidato de su preferencia! Hágalo temprano, bien temprano, porque es probable que al menos el 75% de los electores (más de 14 millones de venezolanos)  salga a decidir con su voto, y no con las encuestas, el resultado definitivo de las elecciones presidenciales. Y no lo olvide: Si Varianzas y Consultores 21 aciertan otra vez, como en el 2007, la noche del 7 de octubre le puede resultar muy larga.

***


NOTA 1.- También el 26 de septiembre, Hinterlaces presentó su monitor actualizado, que le da una ventaja de 16 puntos al candidato Chávez (50% vs. 34%), con 14% de indecisos. Disponible en: http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/127964/hinterlaces-presenta-los-resultados-del-ultimo-estudio-realizado-en-septiembre/

NOTA 2.- El 26 de septiembre, con posterioridad a la publicación original de este artículo, Ecoanalítica difundió en su cuenta Twitter @Ecoanalitica que en el Foro Antesala Electoral, el Presidente de Consultores 21 anunció que la intención de voto polarizada arroja un resultado de 47,6% vs. 46,4% a favor de Capriles; que al hacerse un ejercicio de simulación de voto oculto, el resultado es 48,9% vs. 45,7% (tres puntos de diferencia) a favor de Capriles, con 4,8% de indecisos. Concluye: "Hay que plantearse la necesidad de evaluar la victoria de Henrique Capriles".

NOTA 3.- En el mismo foro de Ecoanalítica antes señalado (26/09/2012), Félix Seijas (hijo) presentó los resultados de sus estudios más recientes. Allí presentó ganador al candidato Chávez por 10 puntos (48,8% vs. 38,4%), con 12,8% de indecisos. Según Seijas, "en la mayoría de hipótesis de distribución de indecisos, ganaría siempre Chávez", sin embargo,  "el voto oculto definirá las elecciones presidenciales" y "es factible una victoria cerrada para cada uno de los candidatos".

lunes, 24 de septiembre de 2012

El discurso electoral y la Convivencia (2)



Si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué le sirve?…
Así ocurre con la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma
Santiago, 2: 14-17

Dándole continuidad a mis dos anteriores Puntos de Vista (1 y 2), quiero revisar hoy la sinceridad del compromiso con la reconciliación propuesto por Capriles, en relación con su discurso electoral y previa consulta con tres simpatizantes del Presidente Chávez, cuyo criterio valoro y quienes tuvieron la cortesía de opinar sobre este asunto.
Para el primero de los consultados (llamémoslo Oscar), “Capriles ha sido irrespetuoso no sólo de la actual gestión de gobierno sino del buen juicio de sus propios seguidores, al denigrar de los evidentes logros alcanzados a partir de 1999”.
“Capriles ha faltado el respeto más a sus seguidores que a los del Presidente Chávez al menoscabar su capacidad de analizar con juicio propio su realidad… Ha irrespetado al Presidente en cuanto éste encarna a sus políticas y buena parte de estas políticas han sido en ocasiones ignoradas, en otras tergiversadas; en todas tendenciosamente manipuladas. Ejemplos sobran:… magnificando en muchas ocasiones aspectos que seguramente serían propensos de mejoría y pasando por alto aquello los logros alcanzados, en vulneración flagrante no sólo del gobierno al que se pretende menoscabar sino de quienes han sido beneficiarios de los planes que él sostiene no funcionan… [L]os actos irrespetuosos de Capriles no pueden identificarse como procaces o vulgares.” [Subrayado añadido]
Para otro de los consultados (Wilson), “Capriles, en lo esencial, tiene una constitución ideológica fascistoide. Pero hablamos de campaña, y en campaña sus asesores pensaron que lo correcto era jugar el papel del cordero, y  así lo ha hecho.”
[E]l diseño de la campaña de Capriles establecía desde el principio la necesidad de ser "respetuoso" con su adversario… Así que pienso que fue un diseño y el ha actuado bajo ese "frame"… [No obstante] Ha insinuado cosas más como de burlas o de sarcasmo… la edad (el joven vs el viejo) el peso (flaquito versus gordito), la honestidad versus la corrupción, etc… En general, lo que ha dicho Capriles, salvo el caso de la insinuación de jalabolas a los trabajadores que apoyan a Chávez, ha estado dentro de los límites "normales" de una campaña. En lo personal creo que, si bien ha sido una estrategia correcta de acuerdo a los manuales de marketing, ha sido poco convincente…
La opinión del último de los consultados (Gaspar) se parece bastante a la de Wilson:
La campaña de Capriles ha pasado por varias etapas. La primera, que yo llamaré la "Básica", donde llegó incluso a decir en varias oportunidades que él ni siquiera iba a referirse a su "contendor",… La segunda etapa yo la llamo "el destape"… empezó a confrontar mucho mas con Chávez,… Ahora usa un lenguaje mucho más ofensivo y cae en el terreno de los insultos, por ej.: “yo no quiero empleados públicos jalabolas…” O más recientemente “el otro candidato sigue hablando del paquetazo, el paquetazo real es este que esta aquí…” (Señalando sus partes íntimas, durante el acto denominado "el pantaletazo" de Monagas) [No conseguí referencia de esta afirmación que Gaspar le atribuye a Capriles. La única referencia parecida es un acto en el estado Nueva Esparta, donde lo afirmado por Capriles fue esto: “Andan diciendo que yo tengo un paquetazo, pero no les voy a responder nada de eso. Aquí las mujeres saben cual es ‘el paquetazo”]
En cuanto al tono del candidato Capriles, Gaspar señala:
Sin duda [ha sido irrespetuoso]. No solo a Chávez sino incluso a varios ministros. Por ej[emplo], los acusa de forma muy sutil –y sin pruebas– de ladrones, lo hace cuando dice que si "Chávez se desmarcara de los corruptos quedaría sin ministros". Lo hizo cuando se burló de las lágrimas del Pdte en Apure. Lo que ocurre es que es un irrespeto "soterrado y sutil". Pero sin duda es una forma ¿"inteligente"? de insultar y ofender porque pareciera que realmente no lo hace.
Gaspar concluye que los adjetivos usados por Capriles son razonablemente normales en el calor de una campaña electoral, pero “otros han sido claramente insultantes”, no obstante, reconoce que “para lo fuerte que ha sido esta campaña, pensé que Capriles estaría más agresivo”.
De lo expuesto, parece que la percepción común entre los tres simpatizantes de Chávez es que: 1) Capriles ha respetado a su adversario y a sus seguidores, pero por razones de estrategia electoral y no porque crea realmente en respetarlos; 2) Insultos han sido a su gestión, y en lo personal han sido sarcásticos y soterrados [poco visibles]: viejo, gordo, corrupto, etc.; y, 3) Los adjetivos han sido lo normal de una campaña electoral, sin ser directos ni vulgares. Surge entonces la pregunta: Si Henrique Capriles gana las elecciones, ¿tendrá credibilidad para impulsar la reconciliación? ¿Podrá dialogar razonablemente con Hugo Chávez o con cualquier otro líder que emerja en representación de los sectores que legítimamente lo adversan?
En mi opinión, cuestionar una gestión de gobierno (con o sin razón) no configura un irrespeto al adversario ni a sus seguidores. La crítica de la gestión pública (la de cualquiera) es parte esencial de la crítica política, incluso fuera de una campaña electoral. Para Capriles es tan necesario cuestionar la gestión de Chávez al frente del gobierno nacional, como para Chávez lo es cuestionar la gestión de Capriles en la Gobernación del estado Miranda, y no creo que (sólo) por ello alguno de los dos ofenda al otro o a sus partidarios, ni siquiera cuando agrandan las fallas o achican los logros de la gestión del contrincante.
Claro está, le corresponde a cada candidato evaluar cuán razonable es cuestionar uno u otro aspecto de la gestión de su adversario (porque probablemente no todos son cuestionables), es parte de su estrategia; y en última instancia le corresponde a los electores determinar la razonabilidad de cada crítica, porque en función de ello escogerán su opción electoral. Si –como lo piensa Oscar– Capriles ignora, tergiversa o manipula los logros del Gobierno de Chávez, el elector le negará su voto (como presumo lo hará Oscar); pero si –al contrario de lo que piensa Oscar– el elector comparte las críticas de Capriles, probablemente le dará su voto. El quid del asunto es si los electores creen razonables o no, las críticas de Capriles y Chávez a la gestión gubernamental de su contendiente.
Por otra parte, aludir a la edad o al estado físico del Presidente (y candidato presidencial por cuarta vez), no necesariamente es irrespetuoso; puede ser un elemento normal de la campaña si se hace con razonable compostura. Es un contraste que habitualmente se hace cuando hay una diferencia de edad o de salud entre los candidatos en pugna (así ocurrió con Carlos Andrés Pérez en 1988  y con Rafael Caldera en 1993), con la deliberada intención de poner en duda la “capacidad” del candidato “viejo” para dirigir el próximo gobierno. La supuesta vejez o mal estado físico de un candidato suele ser evocada por su adversario para rechazar el continuismo y pedir renovación; frente a lo cual el candidato “viejo” suele replicar con los argumentos de la experiencia y del miedo a lo desconocido.
En cuanto a las acusaciones genéricas de corrupción que Gaspar le atribuye a Capriles, es un recurso aún más utilizado en campañas electorales. De hecho fue utilizado en 1998 por el entonces candidato opositor Hugo Chávez, cuando denunció –sin pruebas– que las campañas electorales de algunos partidos políticos se financiaban con la corrupción y el narcotráfico; o cuando acusó de corruptos a todos sus oponentes en aquellas elecciones: “todos los corruptos están reunidos en una sola bola, y así los vamos a barrer a todos juntos…”. Creerlas o no, es una decisión de los electores. El límite de este recurso es no incurrir en acusaciones precisas y específicas, que requieran de pruebas para no incurrir en difamación o calumnia.
El candidato Capriles ha proclamado que respeta a los que piensan distinto a él, pues “con insultos y groserías no se construye nada”. Empero, ha usado durante su campaña algunas expresiones que –para mi gusto, no necesariamente el de otros– son toscas, y han podido omitirse o usarse sinónimos menos coloquiales pero más cívicos. Aún así, el uso de ese tipo de expresiones ha sido infrecuente; y, al menos en mi opinión, no han sido usadas con la intención exponer a su adversario o a sus seguidores al desprecio, y son parte de la “incorrección” razonable que aflora en el calor de una campaña electoral. Por tradición cultural –escribe el citado Wilson– “una campaña electoral en Venezuela requiere de cierto ritual de cuerpo a cuerpo, de un cierto ambiente de pelea callejera. Y allí Capriles se quedó cortísimo…”.
En mi opinión, el balance general del discurso electoral de Capriles es favorable a la promoción de la convivencia democrática. A pesar de algunos muy pocos lunares, su discurso de campaña no compromete la credibilidad de su compromiso con la reconciliación, ni le impedirá dialogar razonablemente con Hugo Chávez o con los líderes que emerjan de los sectores “chavistas”. Si ese discurso ha sido sincero y auténtico, o si es sólo una estrategia electoral, es algo que le corresponderá valorar a los ciudadanos el día de las elecciones.
Yo personalmente creo que Capriles está comprometido con la unidad del País, en la pluralidad. Si es que tuvo en el pasado alguna conducta sectaria grave, como lo cree Wilson (yo no), le doy el beneficio de la duda, con la convicción de que los políticos tienen el derecho (y el deber) de rectificar aquello que hicieron mal. Desde luego, si Capriles no cumpliere con su compromiso, tocará reclamárselo con la misma energía con la que hemos reclamado al Presidente Chávez su intento de dividir a los venezolanos.
Próximo artículo: Los programas de gobierno y la Convivencia