jueves, 30 de diciembre de 2010

La nueva educación universitaria: Socialista




“… La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática…”
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela [1999]
Artículo 102
Al día de hoy, 29 de diciembre del 2010, sigue vigente aún la Ley de Universidades promulgada en 1970. Sus artículos 1 a 6 esbozan a grandes rasgos las características que han definido a la educación universitaria venezolana, al menos desde 1970. Y pueden resumirse así:
-                 Profesores y alumnos comulgan en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre;
-                 Se procura colaborar en la orientación de la vida del país mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales;
-                 La enseñanza universitaria “se inspirará en un definido espíritu de democracia, de justicia social y de solidaridad humana, y estará abierta a todas las corrientes del pensamiento universal, las cuales se expondrán y analizarán de manera rigurosamente científica”;
-                 La actividades de las universidades se dirigen a crear, asimilar y difundir el saber, completar la formación integral iniciada en los ciclos anteriores, y formar los equipos profesionales y técnicos que necesita el País; y,
-                 Debe respetarse la libertad de iniciativa de cada Institución.
En contraste con esta concepción autonómica, plural y universal que está plasmada en la Ley de Universidades, la Ley de Educación Universitaria sancionada hace seis días por la Asamblea Nacional, próxima a promulgarse y publicarse para que entre en vigencia, define y concibe a la educación universitaria de modo tal, que explícitamente propone la uniformidad ideológica de la educación universitaria venezolana y la construcción de una hegemonía cultural que permita superar la sociedad capitalista y construir una sociedad socialista.
En efecto, si bien el artículo 17.2 de la nueva Ley dice reconocer la libertad académica, para debatir las corrientes del pensamiento, por otra parte, la educación es definida por el artículo 3 de diversos modos, entre otros, como un “bien irrevocablemente público”, al servicio de la transformación de la sociedad, “en función de la consolidación de la soberanía, defensa integral e independencia nacional, el fortalecimiento del Poder Popular y del diálogo de saberes,… el modelo productivo endógeno y sustentable,… en el marco de la construcción de una sociedad socialista”.
Asimismo, al definir el principio de Territorialidad que caracteriza a la educación universitaria, la LEU propone asumir el territorio de influencia de las instituciones universitarias como “espacio de creación, transformación y difusión del conocimiento, con el compromiso de impulsar su apropiación colectiva desde el diálogo de saberes, el modelo productivo socialista,…” (Art. 4.12).
Igualmente, se establecen como fines de la educación universitaria, el de formar en, por y para el trabajo creador y liberador, de modo “que consolide el modelo productivo endógeno y sustentable, las nuevas relaciones solidarias y de cooperación en el trabajo y modelos de organización productiva de propiedad y gestión social,…” (Art. 5).
Disposiciones como estas se repiten en otros capítulos de la LEU. Así, por ejemplo, el artículo 48 señala que los procesos formativos en la educación universitaria, en todas las áreas de conocimiento, tendrán entre sus características generales, actitudes, valores y capacidades orientadas a la participación en el desarrollo de Venezuela en la consecución de la soberanía socioproductiva “para la construcción de la Patria socialista” (Num. 2); así como la vinculación e inserción de los estudiantes en el mundo del trabajo, “contribuyendo a la construcción del modelo productivo socialista” (Num. 13).
Pero, tal vez, las disposiciones que más señaladamente enfatizan la uniformidad ideológica de toda la educación universitaria son las contenidas en los artículos 64 y 111. El primero establece de modo tajante que “La educación universitaria debe contribuir a la construcción del modelo productivo socialista”; y el segundo prescribe que el Ministerio de Educación Universitaria dictará un reglamento especial “sobre la vinculación de las instituciones de educación universitaria con el modelo productivo socialista”.
Lo anterior permite concluir, sin lugar a dudas, al menos dos cosas:
1.              La enseñanza universitaria no se inspirará ya en un definido espíritu de democracia ni estará abierta a todas las corrientes del pensamiento universal, como lo manda el artículo 102 de la Constitución y lo prescribe la Ley de Universidades, sino que inexorablemente “debe contribuir a la construcción del modelo productivo socialista”.
2.              Tampoco las universidades gozarán de la autonomía académica que les reconoce el artículo 109 de la Constitución, ni de la libertad de iniciativa que les reconoce la Ley de Universidades, sino que todas las universidades deben vincularse necesariamente con el modelo productivo socialista.
Esta concepción de la educación universitaria es manifiestamente violatoria del artículo 102 de la Constitución, según el cual, la educación “está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática”. Igualmente es violatoria del artículo 109, que impone al Estado la obligación de reconocer la autonomía universitaria como principio que permite a profesores, alumnos y egresados dedicarse a la “búsqueda del conocimiento”, y a las universidades “planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión”.
Aún no logro entender cómo los diputados oficialistas, en vísperas de Navidad y de la extinción definitiva de su investidura, se prevalen de su precaria legitimidad como parlamentarios para aprobar de modo inconsulto semejante Ley. Ni entiendo cómo profesores y estudiantes universitarios, afines al chavismo, encuentran argumentos para afirmar que esta Ley respeta la libertad académica y no vulnera los artículos 102 y 109 de la Constitución.

No hay comentarios: