sábado, 27 de noviembre de 2010

Modelos de gobierno: A propósito del Modelo K

Dedicado a:
Mis nuevos amigos en Argentina

A un mes del fallecimiento del ex Presidente de Argentina, Néstor Kirchner [NK], quise compartir con mis lectores el diálogo virtual que en esa víspera tuve con una amiga, también virtual, “una caribeña en el Sur”, como ella se hace llamar en su blog, y más precisamente, una venezolana que desde hace casi 8 años vive en Argentina y que, según sus palabras, sufrió como muchos argentinos la muerte de una persona que con su proyecto hizo bastantes cosas importantes y muy positivas [“Y me fui en llanto”, disponible en Mi lista de blogs].

Según su decir, muchos criticaban a NK por sus formas, por su arrogancia, etc., pero a ella a eso no le importa. Gracias al MODELO K –escribió en su blog– ella aprendió a querer a la Nación albiceleste, se interesó sin buscarlo por su historia, cada vez que veía que se hacían cosas por la justicia y la memoria, por los desaparecidos y por tantos argentinos que aún siguen buscando a los suyos.

Desde su experiencia personal, mi amiga explica que el modelo NK le abrió las puertas a ella también, como extranjera. Le hizo fácil y placentero el camino de su ciudadanía. Y por si su experiencia personal no es importante, concluye explicando que puede nombrar muchas otras cosas que sí lo son, como las políticas de derechos humanos, la lucha junto a las abuelas de Plaza de Mayo, la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos para una mejor y rápida identificación de los nietos desaparecidos, la ley de medios audiovisuales, la salida de la crisis económica que le tocó a la Argentina, la Asignación Universal por hijo, los créditos para autos, las jubilaciones de los abuelos, las leyes que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo, entre otros.
                                                                                                           
Su mensaje llamó mi atención. Y es que, por primera vez escuchaba una perspectiva buena de NK, pero claro, yo vivo en Venezuela, no en Argentina. Generalmente, me resulta difícil aceptar que las cosas son en blanco o negro, o de colores primarios, porque la realidad y la verdad suele tener muchos colores que conducen al gris o a colores secundarios como el naranja, el verde o el morado. Así que le pedí a mi amiga si podía documentarme sobre lo que había escrito, y de manera diligente me remitió a vínculos de Internet que revisé cuidadosamente.

La verdad, no dejo de reconocer que la primera década del Siglo XXI en Argentina perteneció por derecho propio a NK. Y razones abundan. Parece cierto que su presidencia sacó del hospital a una Argentina en estado de coma tras diez años de neoliberalismo. Al modelo K puede reconocérsele, en el orden económico, una rápida recuperación del crecimiento –favorecida por un crecimiento de las exportaciones y estas a su vez por una brutal devaluación– y el pago de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

En materia de derechos humanos, importantes avances como la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que amparaban a los represores de la última dictadura. Y en lo social, demostró que pueden conciliarse los fundamentos de la economía de mercado con políticas basadas en la solidaridad, la inclusión social, el pleno empleo y el desarrollo productivo.

Tal vez uno de los legados del MODELO K sea –y aquí tomo las palabras de un kirchnerista como Matías Kulfas– proponer y ganar una batalla mucho más importante que cualquier acción de gobierno: “demostró que es posible recuperar la senda de la transformación, enfrentando poderes establecidos, desmembrando tabúes y desarticulando mitos. Todo ello a partir de planteos ideológicos formulados con sencillez, con una sólida voluntad política y con una notable capacidad de construcción política. Su legado no es una obra en particular, es haber demostrado que es posible avanzar en una nueva etapa de ampliación de los derechos políticos, económicos y sociales.”.

Pero el asunto no es sólo blanco. Para lograr todo lo anterior, NK mostró la otra cara del poder: la beligerancia y la soberbia, basado en un carácter iracundo e implacable con sus adversarios. Conciliación no puede equivaler a impunidad, pero justicia tampoco puede equivaler a venganza.

NK construyó una fuerza arropante de poder mediante un estilo personalista y autoritarios que para alcanzar sus objetivos comprometió la institucionalidad y, ahora que falleció, incluso la estabilidad política de Argentina. Tal vez otro de los legados del MODELO K sea –y aquí tomo las palabras de otro argentino: Mariano Gorennuevas formas de crear y profundizar la disputa, la confrontación como leitmotiv y la visión dualista: o “ellos o nosotros”, una práctica que por cierto ha polarizado a la Argentina en dos bandos enfrentados, como en tiempos del General Perón.

A esto se une la pretensión de edificar, aunque cuidando las formas, una suerte de gobierno hereditario que se perpetúa de modo familiar e indefinido en el poder. ¡Cuánto parecido, salvando las diferencias, con el régimen de Hugo Chávez!

Salvo las diferencias pues el MODELO K podría ser a lo sumo un “mal gobierno”; el MODELO CHÁVEZ es ya un “régimen” donde un oficial militar de alto rango se da el lujo de amenazar, con total impunidad, que si la Oposición alcanzara el poder, “se alzarían los militares y el pueblo, entonces la revolución cambiaría de signo,… porque [ellos] son minoría y no tendrían como detener aquí una revolución violenta liderada por los militares y el pueblo venezolano”. Otro militar de alto rango afirma que “La Fuerza Armada no tiene lealtades a medias sino completas hacia un proyecto de vida y un Comandante en Jefe… Un gobierno de la oposición es difícil, sería vender al país, eso no lo va a aceptar la gente, la Fuerza Armada no,…”. Palabras textuales, lectores del extranjero. Además, justo hoy, Chávez está ascendiendo a este oficial a General en Jefe, en premio a su soberbio arrodillamiento.

Otro lunar del MODELO K es la fortuna de la pareja presidencial. Obligado como estoy a pensar como abogado, debo decir que hasta el momento no he visto medios de prueba que demuestren la ilicitud de origen de esa fortuna. Pero, desde la perspectiva de un ciudadano, creo firmemente que una pareja presidencial está sometida a un severo escrutinio público. Es por ello que actos indecentes que normalmente forman parte de la vida privada de una persona, quedan sujetos al escrutinio público cuando lo hace un Presidente [caso Bill Clinton]. En consecuencia, NK y su esposa debieron tener la transparencia de demostrar con detalles cómo siendo abogados en ejercicio y/o servidores públicos amasaron la fortuna que tienen. Y aún siendo legítima esa fortuna, me cuesta entender cómo la hoy día Presidenta de Argentina exterioriza tanta elegancia y glamour frente a una realidad de pobreza, limosneros y cartoneros, que en sólo siete días abrumaron mi conciencia mientras caminaba por Buenos Aires.

Comparto con mis lectores estas reflexiones porque me permitió hacer una reflexión general que involucra a todos los gobernantes de izquierda de América. ¿Por qué para implementar políticas basadas en la solidaridad y la inclusión social, ellos creen que deben ser beligerantes y autoritarios? ¿Es que acaso el ejercicio de la democracia no es compatible ni conciliable con políticas sociales?

Admito que para enfrentar poderes establecidos, desmembrar tabúes y desarticular mitos, es necesaria una buena dosis de voluntad política y Auctoritas, que no es lo mismo que autoritarismo. Pero es necesaria también una vocación democrática incuestionable, sólo así conduces tus convicciones sin sobrepasar la delgada línea que separa a una democracia real de una democracia autoritaria.

Para mí, la democracia y el respeto a la libre iniciativa de los ciudadanos son compatibles con políticas de solidaridad e inclusión social y con acciones regulatorias eficaces, es por eso que no justifico gobiernos que pretenden disculpar su debilidad democrática en su eficacia social. Y creo sinceramente que ciudadanos como mi amiga en Argentina, que creen legítimamente y de buena fe en modelos como el de NK, están llamados a defender sus logros pero también a criticar sus desviaciones y a exigir que las corrijan. Tal vez estoy prejuiciado por la actual situación venezolana, pero es que en definitiva, la historia enseña que los modelos de confrontación y de polarización no conducen al progreso, todo lo contrario.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡Excelente artículo, Ricardo!!!
Como argentino que soy, te felicito por este nuevo comentario y por dedicarte a compartir tus visiones y opiniones de un país que no es el tuyo. Ello demuestra generosidad intelectual y compromiso con la democracia latinoamericana.
Un fuerte abrazo y espero nos volvamos a ver pronto.
¡Muchas gracias!

Julián E. Passarella
Santa Fe - Argentina

JackieCarola dijo...

Hola Ricardo, me alegra mucho que te hayan servido de algo mis ideas.

Creo firmemente que el modelo K está lejísimos de lo que ha sido el gobierno de Chávez. Te podría nombrar unas cuantas cosas pero creo que se va a hacer extremadamente extenso el tema. Solo tengo que decirte que Argentina es un país que ha sido capaz de incorporarse y mantenerse firme en la mayoría de los organismos internacionales y que la presidenta es capaz de dar discursos contundentes, dejando muy en claro los intereses del país sin caer en descalificaciones contra sus pares.

Chávez seguramente tuvo muy buenas intenciones al principio, yo lo voté, pero estoy convencida de que el poder lo cegó muy mal y como te dije estoy muy en desacuerdo con muchas cosas que ha hecho.

Con respecto a lo que dices de la soberbia K, sí, puede ser cierto, pero creo también que debe ser durísimo, para nada fácil, luchar a cara descubierta contra las mega corporaciones que tenían el control casi total del país y que inclusive, querían manejar al mismo presidente. Seguramente esa soberbia ha sido uno de sus puntos débiles.

No creo para nada que el país tiemble políticamente, creo que la oposición es la que ha perdido más con la muerte de Kirchner; se les han caído muchas caretas, se han escuchado muchas cosas desagradables, de almas pobres, de parte de ellos.

La presidenta está más fuerte que nunca y la muerte de su marido, le ha hecho poner palabras en la boca como amor, comprensión; y escuchando sus discursos recientes, se puede notar que ese tono "soberbio" que siempre la caracterizó, ya no está más. No hace falta, ya se dio cuenta que el pueblo la apoya y que no le hace falta ese tono para demostrar que es fuerte. La oposición no puede tapar más el sol con un dedo, la fortaleza más grande que pudo haber tenido el gobierno es la MULTITUDINARIA demostración de cariño, de AMOR, que dio el pueblo tras la muerte de Néstor. Eso los destruyó, y se puede notar cuando hablan que están nerviosos y que no saben cómo hacer para remontar el vuelo para las próximas elecciones.

La misma presidenta los ha invitado a debatir soluciones, ideas, pero lo que han hecho es insultar, ir al encontronazo siempre, incluso hasta llegar a los golpes (como el reciente hecho de la diputada Camaño contra Kunkel). ¿De qué habla eso? de la falta de ideas, de la impotencia que tienen porque no pueden llevar a cabo sus planes de destrucción. Te dejo una muestra de una líder de la oposición que es patética http://www.youtube.com/watch?v=nuL3tJjUjKs

Lo de la riqueza presidencial, sí, es discutible, no te puedo hablar mucho del tema porque no conozco nada, pero simplemente me basta con saber que si la oposición (que los odia tanto), no ha encontrado nada fuerte como para hacerlo público, entonces no deben andar muy mal los papeles. De última me queda la idea de que ellos algo de plata tenían antes de ser gobierno, cosa que no podemos decir de Chávez, no?

En fin, yo realmente tengo mucha esperanza de que se van a continuar puliendo esos puntos débiles y no tan positivos que hay en el gobierno.

Saludos!!

Jackeline