lunes, 6 de septiembre de 2010

Un campamento minero llamado Venezuela

Lo que sigue son fragmentos de una entrevista al politólogo y humorista LAUREANO MÁRQUEZ, quien nos propone reflexionar sobre la naturaleza de nuestra sociedad y de nuestra cualidad de ciudadanos.

SOBRE EL HUMOR


Todo humor es serio, sólo que hay gente que no hace humor sino burla, que es distinto. La burla no es compasiva, sino despiadada; la burla no pretende la redención, sino la opresión; no busca la bondad, sino la agresión… El humor es una forma de pensamiento y la burla es una descarga, es como la utilización del humor con fines estrictamente agresivos, lo cual para mí es perder la esencia humorística. Usarlo para descalificar a otros, para ponerles sobrenombres, para insultarlos, es falso humor aunque produzca risa

SOBRE LA INTOLERANCIA DE CHÁVEZ

Chávez estaba muy seguro en 1999 de que tenía el control de la sociedad. Ahora está muy inseguro y por eso ya no recurre a la tolerancia, sino a asustar para que no dejen de apoyarlo. Si ya no estás conmigo, te persigo o te quito cosas que te di, como las becas o Barrio Adentro. Si estás en contra, te voy a meter preso, voy a cerrarte el periódico, el canal. Y da ejemplos claros: este canal no se mete conmigo y yo no me meto con él.

LA ILUSIÓN DE LA SEGUNDA INDEPENDENCIA

Estamos llegando al lenguaje del simbolismo puro. Chávez renombra las cosas porque quiere demostrar que es un segundo momento de Independencia; o sea, que ha habido dos grandes momentos en la historia venezolana: Bolívar y él. Se cree el dueño de Bolívar, su heredero, por eso abre su urna, toca sus huesos, se unge de ese ritual. Chávez pone nombres a una Venezuela que es distinta a la anterior, ésa es la imagen que nos quiere vender. Lo que pasa es que es tan parecida a la anterior que incluso es peor. Esos nombres no van a perdurar porque no se basan en una real creación; durarán lo que perdure Chávez en el poder. Cuando no esté, verás en los basureros la cantidad de ropa roja. La sociedad venezolana no tiene una convicción socialista, no está en esto por ideas, sino por negocio. Esto es un gran guiso nacional.

EL VENEZOLANO TRANSFORMA LO TERRIBLE EN CHISTE

Cuando uno le da sentido humorístico a la tragedia, puede coexistir con ella de mejor manera. El riesgo es que no estés dispuesto a asumir otros compromisos como transformar tu realidad, sino simplemente reducirla al humor. La sociedad venezolana no se ha tomado en serio a sí misma. No nos creemos un país; en el fondo nos creemos un negocio, una mina en la que todos estamos como en plan de extracción. ¿Por qué el auge del plan B? A Venezuela le han sucedido cosas tan graves en los últimos años como para que la sociedad hubiera reaccionado de otra manera. Creo que los franceses no habrían aguantado tanto, o los estadounidenses, o los españoles, tal nivel de agresión sistemática al modo de vida de una sociedad, a sus convicciones, a sus ideas. Eso tiene que ser conformismo, no sé de qué otra manera explicarlo. También la sociedad venezolana es socarrona, sabe amoldarse. Está como la gomecista en el ‘vivamos, callemos y aprovechemos’, como decía Mariano Picón Salas. Pero ¿qué pasó cuando se fue Juan Vicente Gómez? Todo el mundo era antigomecista. Cuando se vaya Chávez, todo el mundo será antichavista y uno se preguntará: ¿y quién apoyaba a Chávez? Eso ha pasado siempre en la sociedad venezolana, que es astuta, viva, sabe sacar provecho a lo que hay y hacernos los bolsas frente a las cosas.

TODAVÍA QUEDAN PENDEJOS

Hay muchos. El que no se aprovecha es un pendejo. La gente siente que cuando asume un cargo está para beneficiarse de él. Nos creemos vivos porque aprovechamos las cosas a nuestro favor, nos comemos una luz, nos coleamos. Esa viveza es precisamente la que nos impide progresar como nación. En la medida en que vamos siendo más vivos en lo individual, nos vamos arruinando más en lo colectivo. La gente ha emprendido la salvación personal. Hay dos cosas: salvar el país o salvarme yo, déjame salvarme yo y el país, bueno, ya se verá…

LO QUE SE JUEGA EL PAÍS EN LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS

No sólo en las elecciones, Venezuela se está jugando su modo de vida, su destino, que para mí pasa por la democracia; pero ya no es sólo el sistema político, sino el sistema económico, social, de vida de un país. Estas elecciones son un hito en medio de la búsqueda de una salida a esta situación porque abren la posibilidad de empezar a cambiar. Venezuela es un terreno minado por todos lados, por la destrucción del aparato productivo, por la creación de grupos armados, por la intolerancia con los medios de comunicación. Del lado de la oposición es también un terreno minado porque a orfandad de otro liderazgo los medios de comunicación lo han asumido, porque no hay liderazgo capaz de ofrecer proyectos alternativos. Los cambios no pueden ser de otra manera que gradual e incrementalmente y exigen el compromiso del colectivo.

Fuente: Diario El Nacional. 05/09/2010. Caracas: Venezuela

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