viernes, 4 de diciembre de 2009

¡La Oposición mal pensada que tenemos!

Según el artículo 296 de la Constitución, “El Consejo Nacional Electoral estará integrado por cinco personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos…”. En concordancia con dicho artículo, la Asamblea Nacional designó y hoy juramentó como nueva Rectora Electoral a Socorro Hernández, quien hace siete meses era simultáneamente Ministra de Telecomunicaciones y Presidenta de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV); y hasta el día de su postulación al cargo fue militante del partido de gobierno: el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Antes de su juramentación y para defenderse de la oposición mal pensada que ha criticado su designación, porque supuestamente viola el citado artículo 296 Constitucional, Socorro Hernández declaró haber renunciado al PSUV al momento de ser postulada al CNE, y consideró que el haber sido miembro del partido oficialista no le resta credibilidad como rectora electoral (sic) pues aseguró que su gestión se caracterizará por su ética profesional. “Yo pertenecí al PSUV, pero eso no significa que de por vida yo tenga que estar en el partido, cuando me hicieron la propuesta de incorporarme como postulada para el CNE, consideré que era una oportunidad que no podía dejar pasar… inmediatamente renuncié al partido para liberarme de cualquier disciplina partidista”, afirmó la susodicha.

La ex funcionaria del Gobierno leyó mejor que la Oposición el artículo donde la Constitución dice que el CNE debe integrarse con “cinco personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos…”. La Oposición creyó que no bastaba solamente con renunciar a la militancia partidista, sino que el Rector electoral debía carecer de cualquier vínculo que comprometiera su imparcialidad frente a la totalidad de los candidatos y/o de las organizaciones políticas. La Oposición está preocupada porque la ex funcionaria de confianza del Presidente Chávez dijo, hace apenas siete meses, cuando fue removida de los altos cargos que ocupaba:

Estaré en cualquier rincón que me demande la Patria, cumpliendo con mi deber, en mi trinchera de lucha, respaldando al Presidente y al proceso político, estaré en la batalla desde el sitio más humilde hasta el de mayor decisión, sabemos que todos tenemos un valor para la revolución, para el país, para la transformación de la sociedad y para salvar el planeta, porque soy creyente que sin el socialismo, la vida no será posible”.

¡No entiendo la desconfianza de la Oposición! El hecho de que Socorro Hernández haya sido alta funcionaria en el gobierno de Chávez, militante del PSUV y haya prometido respaldar al Presidente y a su proceso político (porque para ella el socialismo es la única forma de vida posible) no le resta credibilidad como Rectora del Órgano Electoral, mucho menos significa que ella de por vida tenga que estar en el partido del Presidente o comprometida con él, o sometida a la disciplina partidista. ¡Confiemos en su ética profesional!

viernes, 30 de octubre de 2009

Comunismo y Capitalismo

http://ricardoantelag.blogspot.com/
De una manera sencilla, sin mayores tecnicismos, Herbert Hudde nos explica la diferencia entre Comunismo y Capitalismo. No se necesita ser comunista para tener vocación socialista...

"Cuando el mono se bajó del árbol y comenzó a transformarse en hombre, cada quien se hacía todo; cada uno se buscaba su comida, se construía su casa, se curaba, etc. Ello era, claro, muy ineficiente. Así pasó el tiempo, hasta que se produjo un invento que marcaría época, la división del trabajo: un grupo se dedicó al cultivo del arroz, otro a construir viviendas, otro a curar a los enfermos, etc. De esta forma cada grupo se especializó en una cosa, y todos pasaron a ser más eficientes, lo cual determinó un notorio progreso. Ahora bien, la división del trabajo trajo consigo una serie de problemas económicos, a saber: ¿Qué producir? ¿Cuánto producir de cada cosa? ¿A qué tasas de cambio intercambiar unas cosas por otras (los precios)? ¿Cuántos se dedicarán a cada actividad?, etc. Hay dos formas de resolver estos problemas (hasta ahora no se han inventado otras): 1a) El mercado: la oferta y la demanda interactuando resuelven todos esos problemas de manera muy eficiente, aunque tenga sus inconvenientes, y 2a) La planificación centralizada: se nombra una autoridad, el Gobierno, y éste decide sobre todos esos problemas. La primera de las formas está ligada a la propiedad privada de los medios de producción, y la segunda ligada a la propiedad colectiva de dichos medios. Y allí tenemos los dos sistemas existentes: capitalismo y comunismo.

¿Cuál escoger? Ninguno es perfecto. El comunismo es más equitativo (que no más justo) en el reparto de lo poco que hay, pero es muy ineficiente e improductivo; el capitalismo produce mucho más. Veamos unas cifras. Cuando cae el muro de Berlín, a comienzos de los noventa, y los países comunistas, obstinados de su comunismo, se abrieron a prácticas capitalistas, el PIB promedio anual per cápita de los países de Europa comunista era de $2.000 por año, después de bastantes años de comunismo. El de los países capitalistas era de 23.000. Es decir, no estamos hablando de un 30 o un 90 % más; estamos hablando de ONCE VECES Y MEDIA. ¿Que quiere decir esto? Pues muy simple: que los habitantes de los países capitalistas consumían 11,5 veces más cosas que los de los países comunistas. ¿Los habitantes de Francia, Alemania, Italia, etc., son once veces y media más inteligentes que los rusos, los checos y los húngaros? Claro que no, el problema es el sistema. Para el 2007, los países capitalistas producían $38.000 y los países comunistas, de 2.000 15 años atrás, pasaron a 12.000, seis veces más. ¿A que se debe ese gran aumento de la producción y el consumo? Evidentemente, a la adopción de prácticas capitalistas.

¿El capitalismo no tiene problemas? Claro que sí; pero para eso están los gobiernos, para llevarlos a un mínimo: los gobiernos deben evitar abusos de los empresarios con los trabajadores, el ambiente, los clientes, etc. Los países de la que era y sigue siendo la Europa capitalista, tienen una gran vocación y prácticas socialistas. Hay educación gratuita de alta calidad para todos, la salud es gratuita y excelente, la protección social contra el desempleo es amplísima, el cuido y las pensiones de los ancianos son extraordinarios, etc. No se necesita el comunismo para tener vocación socialista.

El comunismo NO SIRVE. Así lo prueban los países que lo aplicaron por cerca de un siglo y renegaron de él. ¿Vamos a ir nosotros a un sistema del cual un tercio del mundo se apartó por ser tremendamente ineficiente? Tendríamos que ser bien torpes para ello."

Fuente: El Universal [Venezuela] - 30/10/2009
http://www.eluniversal.com/2009/10/30/opi_art_comunismo-vs-capital_30A2971251.shtml

domingo, 25 de octubre de 2009

De a tres en una moto

En sintonía con su más reciente [Insilio, abajo reproducida], Rafael Osío Cabrices nos brinda otra crónica de la ciudad acerca de una mujer con sus dos muchachitos, protegidos y pendientes, bajo el sol. "... un símbolo de lo que estamos viviendo. Un símbolo de (casi) todos nosotros."

"Era el segundo viernes desde el comienzo del año escolar 2009-2010 y el sol ametrallaba las carrocerías de los carros atrapados en una de las muchas colas que en ese momento se habían formado en el sureste de Caracas. Ésta en particular no era de las más graves, entre Los Samanes y La Trinidad. Había camiones de reparto obstaculizando la visión de los semáforos, conductores impacientes que corneteaban en vano y uno que otro motorizado que serpenteaba como podía entre los vehículos de cuatro ruedas e, incluso, de vez en cuando, se pasaba al canal contrario para superar la tranca.

Ella apareció despacio, casi centímetro a centímetro. Nunca le vi la cara, sino los brazos, el casco, los zapatos atentos sobre el asfalto, suspendidos como las puntas de la vara de un equilibrista. Iba sobre una moto roja y tenía, delante de ella, a un niño de unos cuatro años en uniforme escolar, con su morral delante del pecho y un casco negro cuya tira le apretaba el mentón. Y detrás, una niña algo más grande, con un bolso rosado de Barbie, pantalón de mono azul y una cola de cabello castaño oscuro cayendo sobre su franelita blanca.

Esa madre no practicaba la audaz agresividad de los demás motorizados. No tomaba ningún riesgo. Prefería aguardar bajo el calorón a que la cola se moviera. Pude observarlos durante un largo rato, mientras la fila se diluía lentamente a medida que el semáforo de unos pocos metros más adelante liberaba a algunos carros hacia La Tahona. Ella no le pegó al retrovisor de nadie, no se comió la flecha, no hizo ninguna pirueta de las que hacen que un motorizado aparezca a la izquierda de uno por arte de magia (y que hace que se molesten tanto cuando el conductor, comprensiblemente, no logra adivinar que ellos surgirían por allí de un segundo a otro). Ella esperaba, con sus dos niños abrazándola, aguantando con ella la hostilidad del mediodía, seguramente cansados, sedientos, con hambre. No parecía una mujer particularmente aventurera, que haya recorrido en moto todas las playas desde Pui Pui a Los Cocos, sino una madre más que no encontró otra opción para buscar a sus chamos en esta ciudad, que comprarse una moto y tres cascos, y armarse de valor.

Otro motorizado que llegó junto a ellos pegado del canal contrario se detuvo delante de la madre y le pidió con señas que se detuviera, para hacerle fotos con el celular. No sé qué le dijo. Esperó un momento junto a la familia y luego siguió adelante, desapareciendo con rapidez. Ella, en cambio, siguió optando por lo seguro, sin mirar a los lados, pendiente del semáforo, de los costados, de los imponderables. Con todos los sentidos alerta pese a que estaba en una de las zonas más prósperas del país. Hasta que llegó la oportunidad de avanzar sin riesgos, ella ganó un par de cuadras más y luego cruzó a la izquierda para ascender por una cuesta, una delgada calle llena de curvas que los llevaría a casa.

Y yo me quedé pensando en esas madres que han buscado el modo de adaptarse a esta vida cotidiana nuestra que consiste en vencer obstáculos desde la mañana hasta la noche, de lunes a domingo, una vida de colas, de retrasos, de negativas, de minúsculas, interminables batallas. Me quedé pensando en esa mujer con sus dos muchachitos protegidos y pendientes, bajo el sol, calculando cada paso. Me pareció que eran un símbolo de lo que estamos viviendo. Un símbolo de (casi) todos nosotros."

Fuente: Todo en Domingo [El Nacional]. 25/10/2009. Pág. 8

martes, 13 de octubre de 2009

Casos excepcionales / Alberto Barrera Tyszka

Este reconocido autor desnuda el avance de la exclusión y del autoritarismo, ahora en el plano cultural y de las ideas. Como bien lo escribe: "Que no nos vengan con invocaciones de izquierda y referencias a la nueva libertad cultural. Eso es puro gamelote. Pura farsa". Ahí les va:

Entre los criterios oficiales para el otorgamiento de convenios de cooperación cultural en artes escénicas y música, el Gobierno nacional ha propuesto un aparte especial para "casos excepcionales". Es el aparte número 2 y dice exactamente esto: "No se financiará a colectivos e individualidades cuyas conductas públicas perniciosas afecten la estabilidad psicológica y emocional colectiva de la población, haciendo uso de un lenguaje ofensivo, descalificador, mintiendo y manipulando a través de campañas mediáticas dispuestas para tales fines". Con ese argumento, este año, el Estado venezolano le ha retirado completamente el subsidio a tres grupos teatrales: El grupo Actoral 80, el grupo Skena y el grupo de teatro El Duende.

No está en discusión el subsidio. Si bien el dinero que cualquier Estado le aporte al desarrollo cultural de su país es siempre importante, no creo que en este momento ese pueda ser el punto central del debate. El verdadero quehacer cultural no depende del control monetario de ningún gobierno. Esa es la diferencia fundamental entre la creación artística y la publicidad.

La creación cultural no atiende a ningún cliente, no tiene dueño.

Creo que el debate se encuentra en otro lado. Estamos ante la formalización legal de la segregación artística. Los supuestos enemigos de la exclusión han tardado muy poco en reproducir lo que tanto criticaron. Ahora son ellos quienes diseñan e implementan un arbitrario sistema de exclusión y de censura. Que no nos vengan con invocaciones de izquierda y referencias a la nueva libertad cultural. Eso es puro gamelote. Pura farsa. Todo esto se parece demasiado al guión que le permitió al gobierno de turno, hace décadas, prohibir la proyección en Venezuela de la película El último tango en París. Es sólo un ejemplo. Es sólo un espejo.

Pero lo que ocurre hoy es todavía peor. Porque no se trata de un "accidente". En rigor, bajo la vaga figura de "casos excepcionales", se esconde un procedimiento general, una industria enorme para producir un nuevo tipo de cultura oficial: sin preguntas, sin críticas, sin deslices, sin matices, sin rugosidades, sin complejidad. La cultura plana. La cultura VTV. La cultura que escucha Aló, Presidente antes de ponerse a crear. La peor pesadilla burocrática es aquella que todavía pretende ponerle trámites a los deseos de los ciudadanos; aquella que supone que puede ordenar las representaciones del prójimo; aquella que secretamente quiere instaurar un obligatorio decálogo del gusto en el país: escuchen bien, tomen nota. Ahora voy a definir qué es aburrido y qué es divertido, qué puede emocionarlos y qué puede conmoverlos. Su subjetividad también puede ser bolivariana. Anímense.

Yo creo que, más allá de las tendencias y de los afectos, de las posiciones ideológicas y de las militancias políticas, deberíamos convocar a un amplio debate en el sector cultural para tratar de analizar entre todos este aparte número 2 de los nuevos criterios gubernamentales. Hagamos un simple ejercicio de análisis del discurso. Pongamos en la balanza qué compromete cada una de esas frases de cara a cualquier actividad del trabajo cultural.

Cuando se habla de "conductas públicas perniciosas", ¿a qué nos referimos exactamente? ¿Podría, por ejemplo, una película como El pez que fuma entrar en esa categoría? La obra de teatro Acto cultural de José Ignacio Cabrujas, el libro de relatos Rajatabla de Luis Brito García, la producción artística de Miguel von Dangel o las fotografías de Nelson Garrido, por sólo nombrar algunos quehaceres culturales emblemáticos de las últimas décadas, ¿hubieran sido posibles en un gobierno que pretende evaluar y juzgar la actividad creativa según se afecte o no "la estabilidad psicológica y emocional" de la población? ¿Quién decide eso? ¿Quién es capaz de erigirse en un dios salvaje, dispuesto a rasurar las ansias y dolores de los demás, dispuesto a imponer su única vocación sobre la maravillosa pluralidad del colectivo? Es obvio que toda la maniobra apunta a acosar y a castigar a los grupos y personas políticamente incorrectos.

Es una praxis reaccionaria y moralista. Porque en esta acción política, además, se arrasa con un bien que nos pertenece a todos los venezolanos y que es la evidencia más palpable de la salud cultural de cualquier pueblo: la diversidad. Según se anuncia en el mismo comunicado gubernamental, una "mesa técnica estadal" discernirá sobre este asunto. Una "mesa técnica estadal" es ahora la encargada de decidir cuál es el arte bueno y cuál es el arte malo. Por los vientos que soplan, hasta nuevo aviso, la cultura será, entonces, excepcional.

Fuente: EL NACIONAL - Domingo 11 de Octubre de 2009. Siete Días. Pág. 7.

Paletas de helado / Milagros Socorro

La pluma de la autora zuliana nos da en este artículo una visión realista de la educación pública en el socialismo "bolivariano", que contrasta abiertamente con el socialismo de países europeos, en los cuales los alumnos de primaria y bachillerato, no solamente acceden gratuitamente a las escuelas, sino que además reciben los materiales y útiles escolares. Ahí les va:

"El papel aguarda junto al lavaplatos. Entro a la cocina a recogerlo. La mano morena emerge de la batea donde ruge un mar de loza, coge el papel y me lo extiende. La espuma de detergente que orla la muñeca de la empleada doméstica semeja un puño de encaje. Me siento a la mesa con una taza y el papel. Y desde el primer vistazo soy presa de la perplejidad: ¡La lista de útiles escolares de la Unidad Educativa Lorenzo Herrera Mendoza, en Caracas, exige 60 cosas a un niño de tercer grado! Además, tal como reza al final de la insólita enumeración, 'todos los útiles deben venir debidamente forrados e identificados. Los cuadernos deben venir con sus márgenes en rojo, para las niñas, y en azul, para los varones' (los acentos y las puntuación son de una servidora, puesto que la acotación está exclusivamente en mayúsculas y sin treguas respiratorias). De manera que no sólo es preciso levantar fondos para costear semejante exigencia, sino que también habrá que pasarse una o dos noches en vela forrando cuadernos ¡y trazando márgenes! La lista establece la obligatoriedad de adquirir cajas de creyones 'de madera', témpera y lápices de una determinada marca comercial; un juego didáctico; papeles de todas clases (bond, celofán, crepé, seda, lustrillo, contact, cartulina corrugada y doble faz ...) y las infaltables paletas de helado.

Hice mis estudios primarios al pie de la Sierra de Perijá, en los años sesenta, antes de los computadores personales, del video beam, de Internet, y ya entonces las paletas de helado no transmitían ninguna enseñanza, no eran vector de contenido alguno. En fin, no servían para un carajo. Los años han pasado, hace décadas que me despojé de las medias tobilleras, ya el médico me encargó un análisis de hormonas en sangre (valores a la baja), Venezuela ha sido castigada con una década de 'revolución', ¿y todavía siguen pidiendo paletas de helado? Mientras los niños japoneses presentan propuestas posnucleares para aprobar el segundo grado de primaria, aquí seguimos con las paleticas...

El costo de la lista supera el millón de bolívares. Mi empleada no lo tiene. A mí no me sobra, una vez cumplidos mis propios compromisos. ¿Cómo va a llevar el muchachito los rollos de papel higiénico, el paquete de vasos desechables? Por suerte, no le pidieron potes de pintura de caucho y de acrílico o rollos de papel absorbente, como han impuesto en otras instituciones públicas.

Esto ocurre al tiempo que los estudiantes gobiernistas de la UCV protestan por la subida ­al ritmo de la unidad tributaria­ de los aranceles para cursar una segunda o tercera carrera. Pero ni una palabra sobre las aberrantes listas de útiles (en su mayoría inútiles), violatorias de lo establecido en artículo 102 de la Constitución: 'La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria'. Ante el abuso con las impagables listas no hay sensibilidad ni de estos bachilleres 'socialistas' ni del propio Gobierno que, alegre e irresponsablemente, organiza ferias de útiles 'a precios socialistas', donde los comerciantes 'socialistas' reciben amplia promoción en los publirreportajes de ABN.

Estas mujeres pobres y sus pobres hijos no tienen quien proteste por sus derechos, ni quien recalque a gritos la gratuidad de la educación. Lo que sí tienen es un Gobierno autoritario que destituyó varios directivos de escuelas por haber aceptado la donación de útiles hecha por el alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, en 23 institutos de la zona. Tulio Ramírez, coordinador del Doctorado en Educación de la UCV, glosa el fenómeno: 'En la más rancia tradición del capitalismo salvaje, el Gobierno nacional ha convertido a los pobres en socios capitalistas del Ministerio de Educación. Los de menos recursos deben contribuir al mantenimiento de las escuelas públicas a través de insumos de oficina o limpieza, disfrazados de útiles escolares y listas de enseres que se repiten año a año y que nunca son devueltos a los alumnos'.

Total, Chávez, que llegó con la promesa de entregar una computadora a cada niño, demolió la democracia, arruinó el país y no ha sido capaz de dotar a los escolares venezolanos ni de libros de texto, que los desheredados de esta tierra deben comprar con sus salarios devaluados. Viéndolo bien, más útiles eran los palitos de polo con que hacíamos vainas inservibles en Machiques."

Fuente: EL NACIONAL - Domingo 11 de Octubre de 2009. Pág. A11

Insilio / Rafael Osío C.

El texto que a continuación se transcribe cuenta una experiencia personal de su autor, con la que la inmensa mayoría de nosotros -los que vivimos en Caracas- seguramente nos identificamos, y nos propone -una vez más- una interesante reflexión: "Mientras unos cuantos se van del país, otros nos exiliamos sin salir de él. Nos desarraigamos, nos desconectamos... algunos no nos resignamos, y participamos de algunas luchas por reconquistar la intemperie y saltar el muro del ghetto. Aunque no es nada fácil". Ahí les va:

"Salgamos aunque sea a tomarnos una merengada' -dijo el autor- lleno de optimismo. 'Pero a otra zona de la ciudad, no podemos estar todo el tiempo encerrados aquí' Era un sábado por la tarde, no estaba lloviendo ni temblando, ya había comprado casi todos los útiles escolares y apenas me faltaban unas pocas cosas... parecía una buena idea, así que me la compraron en casa, aunque con alguna reticencia.

Pero, ¿adónde ir? Dije: 'Las Mercedes, ahí podemos conseguir una merengada o un helado, comprar los cuadernos y quién sabe si ir al cine'.

Vi la cartelera por Internet: nada que nos atrajera, decenas de salas para ver los mismos cinco blockbusters. Partimos en el carro y nos encontramos el paso vedado a Las Mercedes por obras en el Ciempiés. Quedamos atrapados en una cola.

Fuimos al Centro Lido, que debía estar tranquilo porque era sábado: esquivamos en el sótano los carros que ignoraban la señalización, rodeamos una bailoterapia que me sacudía las entrañas, la segunda que me encontraba en el día, pasamos junto a una armería y encontramos una librería casi vacía donde adquirimos los cuadernos. Primera hazaña. Faltaba la merengada.

Decidimos arriesgarnos. Ir a Plaza Las Américas a probar un sitio que no conocíamos. Entramos por el antiguo estacionamiento: varios carros ignoraban ahí también las flechas pintadas en el suelo y perdimos 15 minutos buscando puesto en vano y retrocediendo en una sopa de metal, bajo el sol de las dos de la tarde. Tres niveles más abajo encontramos un puesto. Me dolían el cuello y la cabeza.

Tardamos otros varios minutos en encontrar, en el mall abarrotado, el lugar de las merengadas (primero hallé la segunda armería que veía en el día).

Pero al fin llegamos y me puse a hacer cola. Mi mujer y mi hijo decidieron esperar afuera, espantados por el volumen de la música y la escasez de espacio en el local. Pensé, mientras esperaba las tres merengadas que costaron ochenta bolívares, que los que hacíamos cola allí tratábamos de descansar de las colas que en la semana habíamos hecho ante los semáforos, en las agencias bancarias, en la taquilla de Cantv o ante la caja de un supermercado.

No terminamos las merengadas; eran demasiado dulces y pesadas. Hicimos una cola más para pagar la hora de estacionamiento que pasamos sobre todo en el carro, y una última para salir del mall. Llegamos desesperados a casa, a bajar las persianas, a protegernos del mundo exterior.

Recordé cuántas veces yo había dicho 'salgamos de aquí un rato' con los mismos resultados. 'Ya ves por qué no salimos, salvo a casas de los panas', dijo mi mujer.

El escritor venezolano Israel Centeno me informó hace poco de un término que no conocía: insilio, el exilio inverso, el exilio interior. Mientras unos cuantos se van del país, otros nos exiliamos sin salir de él. Nos desarraigamos, nos desconectamos. Nos refugiamos no en él, sino de él. Somos muchos en esto, aunque hay quienes lo niegan cuando también lo están haciendo: la rumba y la compradera son por igual formas de alienación.

Somos ciudadanos a la defensiva, tortugas que guardan la cabeza. Espantados por la inflación, la violencia y los malos ratos que tanto uno pasa en la calle, cortamos por lo sano y construimos bunkers, en la medida en que podemos.

Sólo que algunos no nos resignamos, y participamos de algunas luchas por reconquistar la intemperie y saltar el muro del ghetto. Aunque no es nada fácil."

Extraído de: Revista Todo en Domingo [El Nacional]
Domingo 11 de Octubre de 2009, Pág. A6

martes, 14 de julio de 2009

¡A Venezuela no llegó la crisis!

El Presidente de Venezuela suele recordarnos con frecuencia que gracias al socialismo del siglo XXI, "a Venezuela no ha llegado la crisis mundial". Aún más, la mayoría de mis amigos suele decirme que a pesar de la multitud de males que padecemos los venezolanos, que no viene al caso mencionar ahora, al menos no estamos padeciendo la "crisis mundial", como sí la están padeciendo países como Estados Unidos o España, donde la caída del consumo, del crédito y de la producción es, aparentemente, brutal. Por varias semanas sucumbí a la tentación de creer que esta buena noticia era verdad, sin embargo, más allá de nuestras percepciones personales, las cifras y los datos estadísticos parecen indicar que esta no-crisis de Venezuela es solamente una ilusión.

Según reporta El Universal de hoy lunes 13 de julio, el Banco Central de Venezuela registra una fuerte caída de la producción industrial. Las estadísticas del BCV desnudan, dice el reportaje, que la industria venezolana, la tercera área de la economía en cuanto a creación de empleo y que representa el 17% del PIB, comienza a frenarse. Al contrastar los primeros dos meses del 2009 con el mismo período del 2008, la producción de la industria privada sufre un descenso de 7,4%. Si quiere ampliar esta información, puede verla en: http://www.eluniversal.com/2009/07/13/eco_art_banco-central-regist_1468606.shtml

El mismo periódico reporta hoy que la demanda comercial de calzado ha bajado 40% este año. Merma esta que ha generado una reducción en los puestos de trabajo. Aunque los fabricantes y comercializadores de zapatos nacionales todavía no son testigos de cierres de establecimientos o plantas, la capacidad utilizada para producir apenas es de 20% y durante este año la demanda en unidades de productos -a nivel de comercios- ha caído 40% durante este año. http://www.eluniversal.com/2009/07/13/eco_art_demanda-comercial-de_1468601.shtml

Ese mismo diario reportó en su edición de ayer que los comerciantes venezolanos padecen el fin del "boom" del consumo, y que las ventas en los centros comerciales han caído 40% en tres meses. Las ventas y la demanda de diversos servicios se han venido a menos, mientras tanto, algunos comerciantes buscan estrategias para sobrevivir en una economía que experimenta hoy las consecuencias de una expansión que no apuntó a ser sostenible en el tiempo. Otros, se han visto obligados a poner candados definitivos a sus tiendas. Las cifras dadas tanto por el BCV como por los propios privados representados en Consecomercio, evidencian que en Venezuela el consumo viene en caída libre. El BCV incluso ha rebajado en dos oportunidades las tasas de interés activas durante este año, a ver si la población se atreve a gastar más. Las estadísticas del BCV revelan que el crecimiento durante el 2009 del PIB en el sector comercio fue apenas 0,4%. Aún no se tienen los resultados del segundo semestre, pero las proyecciones no son alentadoras. Los centros comerciales dan cuenta de la desaceleración que experimenta el consumo, lo que ha derivado en que varios comercios han tenido que bajar sus santamarías definitivamente. Aunque la Cámara Venezolana de Centros Comerciales (Cavececo) no tiene cifras definitivas de medición sobre la rotación de los tiendas en los malls, su presidente Arnold Moreno explica que durante los primeros cuatro meses de este año se ha visto una rotación en los centros comerciales que supera a la que venía registrando. pr encima de la media que oscila entre 5% y 10%, por lo cual estima que en lugar de un decrecimiento hay una nivelación en la apertura y cierre de tiendas. En un recorrido realizado por El Universal en varios centros comerciales de la capital se constató que hay varios locales cerrados. http://www.eluniversal.com/2009/07/12/eco_art_comerciantes-padecen_1468796.shtml

Se reportó igualmente que ventas de las franquicias bajaron 25% en los seis primeros meses y que en lo que va de año entre 50 y 70 tiendas "franquiciadas" han cerrado sus puertas. En el primer semestre de 2009 las ventas de este sector comercial cayeron 25% con respecto al mismo período del año pasado, según informó Alfonso Riera, presidente de la Cámara Venezolana de Franquicias (Profranquicias). Las tiendas de ferretería y las de pintura son los rubros que presentan peor comportamiento en lo que va de año. El segmento de la moda y confección destaca como otro de los que han tenido una "merma importante" en las ventas. En cambio, los establecimientos de comida rápida, servicios, entretenimiento y atención infantil han tenido una contracción más leve. http://www.eluniversal.com/2009/07/12/eco_art_ventas-de-las-franqu_1468798.shtml

Asimismo, se reporta que tintorerías reportan caída de 30% en demanda del servicio. Entre 10 y 15% de la mercancía no es retirada por sus dueños. "Nuestro ramo no es la excepción en lo que es la regla actualmente dentro del sector comercial". La frase es de Giovanni Baglio, presidente de la Cámara Afiliada Nacional de Lavanderías, Tintorerías y Afines (Canalta), quien asegura que la demanda de este servicio cayó 30% en el primer semestre de 2009, en comparación con el mismo período del año pasado. http://www.eluniversal.com/2009/07/12/eco_art_tintorerias-reportan_1468797.shtml

Lo peor de la situación descrita es que, al contrario de lo ocurrido en Estados Unidos y en España, donde la contracción de la demanda y del consumo ha ocasionado una ruda "disminución" de los precios, provocando agresivas ofertas y rebajas, en Venezuela, "Salvo en alimentos la inflación no cede". Creo que los economistas lo llaman "estanflación", porque se mezcla el estancamiento económico con la inflación. Aunque el directorio del BCV festeja que la inflación del primer semestre es de 10,8%, una magnitud que si bien sigue siendo elevada es inferior al registro de 15,1% en el mismo lapso de 2008, la mala noticia es que la pérdida de empuje en los precios sólo se percibe claramente en los alimentos [buena parte de ellos con un precio regulado por el Estado] y camina sobre una base poco sólida. De acuerdo con la radiografía oficial, la población debe sentir un frenazo importante en el ritmo con que aumentan los alimentos que, después de elevarse 20,1% en los primeros seis meses del año pasado, sólo acumulan un avance de 3,3% en 2009. En el resto de las necesidades básicas no es igual, de hecho, hay incrementos importantes como en las bebidas no alcohólicas que registran un salto estelar de 22,6% versus 8,6% en el primer semestre de 2008; las medicinas y equipos terapéuticos, que aumentan 11% versus 9,1%; el servicio de transporte que se incrementa 20,1% en contraste con 18,1% y los artículos de cuidado personal que se encarecen 21,6% contra 13,5%. http://www.eluniversal.com/2009/07/12/eco_art_salvo-en-alimentos-l_1468581.shtml

Este cúmulo de informaciones nos propone seriamente una reflexión: ¿En verdad no ha llegado la crisis económica mundial a Venezuela? Pues si no llegó, tenemos entonces nuestra propia crisis. A Venezuela sí llegó la crisis, y como yo no soy economista, no sé si la mundial o la local, pero alguna crisis nos llegó. Digo yo, ¡ese es mi Punto de Vista!

lunes, 18 de mayo de 2009

El valor de cambiar

Muchas cosas en nuestras vidas tienen que cambiar, pero no encontramos el valor necesario. Esa es la grande lección que nos dejó ayer Paulo Coelho en su acostumbrada columna dominical.

Relata el conocido autor brasileño que esperando en una estación de tren, con la mente desocupada, se preguntó cuál sería la distancia que había entre los rieles del tren. Un trabajador de la estación le respondió: Están a 143,5 centímetros. La respuesta le pareció extraña y absurda. Lo lógico sería 150 centímetros, u otro número redondo, sobretodo fácil de recordar por los constructores y los empleados. El autor repreguntó al trabajador sobre la razón de esa distancia y este le respondió: - Porque eso es lo que hay entre las ruedas de los vagones; - Pero la distancia entre las ruedas de los vagones se separan así por la distancia que hay entre los rieles, ¿no le parece? - ­Mire: las cosas son así, ¡y punto!

¿Hasta qué punto las cosas son de cierta manera porque sí? Se pregunta Coelho, quien resolvió buscar una respuesta razonable al enigma de la distancia entre los rieles. Una de las explicaciones más interesantes ­y simbólicas­ que encontró fue la siguiente: Las ruedas de los primeros vagones de tren construidos tienen 143,5 cm de distancia entre sí, en razón de haberse usado las mismas herramientas que se empleaban para construir carruajes, y los carruajes tenían esa distancia entre las ruedas porque las antiguas carreteras se realizaron con esta medida.

Se vuelve a preguntar Coelho, ¿quién decidió que las carreteras debían tener esta anchura? La respuesta se remonta a un pasado distante: lo decidieron los romanos, grandes constructores de carreteras. ¿Y cuál fue la razón? Dos caballos tiraban de los carros de guerra de la época ­y al poner lado a lado dos animales de la raza más extendida en ese tiempo, ocupaban 143,5 cm. Finalmente, Coelho terminó descubriendo también que, para complicar aún más la vida de todo el mundo, hay países vecinos que usan anchos de vía diferentes, de manera que un tren tiene que parar en la frontera y pasarle todo su cargamento a otro. Sólo en Brasil hay cuatro anchos diferentes: el francés; el español; 25 mil kilómetros con un metro de ancho y unos pocos kilómetros con 0,76 centímetros entre los rieles.

¿Qué tiene todo esto que ver con la vida? Pues todo, remata Coelho. Efectivamente, en algún momento de la historia alguien apareció y dijo: ¡Deben comportarse de esta manera! ¡Esto debe hacerse así! Y no importa si eso sucedió hace siglos: Los romanos decidieron el tamaño de las carreteras y nadie decidió cambiar las cosas desde entonces. ¿Cuántas veces has preguntado “porqué este trámite se hace de este modo”, y encuentras por respuesta: Porque siempre se ha hecho así? La moraleja es que muchas cosas en nuestras vidas tienen que cambiar, pero no encontramos el valor necesario para hacerlo. Mientras no lo hallemos, seguiremos resignándonos a lo que somos, sonriendo en las fotos, jurando amor eterno, en fin, repitiendo rutinas que alguien inventó, y teniendo esta increíble dificultad para que el tren de nuestra vida transite por lugares donde la medida de los valores es otra. ¡Este es mi punto de vista!

miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Democracia o Tiranía de la Mayoría?

Pocos días antes de que los venezolanos acudamos a votar a favor o en contra de la Enmienda, sobre cuya inconstitucionalidad ya se escribió en este foro, es pertinente hacer una reflexión que va más allá de lo jurídico. Si un grupo de personas decide convertirse en Nación es porque hubo una aceptación general de ciertos principios fundamentales. Son esos principios los que sustentan el contrato social que une y mantiene unida a la sociedad. En el caso de Venezuela, el ciclo de guerras y de montoneras que lucharon violentamente para ejercer el poder se cerró desde mediados del siglo pasado; a partir de entonces, se conformaron ciertos principios que han permitido la convivencia relativamente pacífica de todos los venezolanos más allá de las diferencias de opinión que puedan separarnos. Dos de esos principios han sido la negativa a permitir el continuismo en el ejercicio del poder, unido al deseo de asegurar la alternabilidad política; y la decisión de dirimir nuestros antagonismos mediante mecanismos democráticos y pacíficos.
Pues bien, la tentativa de enmendar la Constitución para permitir la eternización en el poder de los gobernantes constituye la ruptura del contrato social que une a los venezolanos, al aspirarse que una supuesta mayoría circunstancial legitime lo que siempre se ha negado: el continuismo de una misma persona en cargos de gobierno, desconociéndose además la decisión pacífica y democrática que sobre este asunto dio la mayoría de los venezolanos el 02/12/2007. De allí que la mera tentativa de Enmienda sea pólvora para ejercer el derecho de resistencia previsto en el artículo 350 de la Constitución.
La primera forma de resistencia se tradujo en la inútil impugnación del proceso ante la Sala Constitucional del TSJ. Como bien se sabe, el pasado 03 de febrero dicho tribunal acudió –por pura coincidencia– a la teoría oficialista del buen gobierno para justificar que el principio de Alternatibilidad exige solamente que el pueblo tenga la posibilidad periódica de elegir sus mandatarios, olvidando deliberadamente que el artículo 6 de la Constitución exige dos requisitos distintos: que el gobierno sea “electivo”, pero también “alternativo”. La Sala fue más allá y sentenció que un asunto ya rechazado por el pueblo puede proponerse infinitamente y sin ningún límite a través de enmiendas, habilitando al Presidente –otra vez por pura coincidencia– para que este cumpla con su promesa de hacer una enmienda por año, incluso sobre el mismo asunto.
Dado que la Sala no cumplió con su principal responsabilidad –nada menos que proteger la integridad y la supremacía de la Constitución–, el ejercicio del derecho de resistencia debe traducirse ahora en un colosal rechazo al proyecto de Enmienda, en las actividades de campaña y finalmente en el voto.
Si a pesar de lo anterior, la Enmienda resultare aprobada, el Presidente, los gobernadores y alcaldes podrán postularse y reelegirse indefinidamente en sus cargos, pero más peligroso que eso es la interpretación que según lo anunciado en el mitin de ayer 12 de febrero, el Presidente se propone darle a un eventual triunfo del SI en el referendo, según la cual "se generará una 'nueva doctrina constitucional' sustentada en el poder constituyente, en el soberano: 'Se hará lo que diga el pueblo, no la burguesía". La nueva doctrina constitucional, parte de la lógica revolucionaria, sería algo así como aquí se hará lo que diga el pueblo, no la Constitución. El peligro de esta nueva doctrina, que progresivamente ha venido siendo instituida incluso por el Tribunal Supremo de Justicia desde diciembre de 1999, es que destruye la democracia constitucional y la esencia misma del Estado Constitucional de Derecho que hoy nos caracteriza.
Efectivamente, la regla de la mayoría ha sido adoptada en la democracia como mecanismo fundamental para tomar las principales decisiones públicas, de allí que, una vez adoptada la decisión por la mayoría, ésta debe ser respetada incluso por las minorías. Pero esto es así siempre que la decisión mayoritaria haya sido tomada dentro de los límites establecidos para el ejercicio de esa facultad, usualmente definidos por el mismo grupo (a través de la Constitución, por ejemplo), que generalmente aluden a los derechos de las minorías.
Es por ello que el abuso de la regla de la mayoría conduce a lo que se conoce como la tiranía de la mayoría, esto es, la capacidad que tiene la mayoría, aún en un sistema democrático, de perjudicar e incluso oprimir a una o más minorías. De allí que las constituciones contemporáneas hayan previsto mecanismos que permiten preservar los intereses de las minorías y de este modo evitar que la regla de la mayoría se convierta en un arma para tiranizar a las minorías, poniendo en crisis la existencia misma de la sociedad. Con ello además se previene la arbitrariedad de la mayoría y la ausencia de argumentos racionales en la toma de decisiones.
Traigo todo esto a colación para advertir que no es válido convocar al pueblo para que se pronuncie sobre cualquier cosa, aún en contra de los principios fundamentales contenidos en la Constitución. Hay principios y reglas que forman parte de lo que Bobbio denomina “territorio inviolable” y Ferrajoli “la esfera de lo indecidible”, diseñada por las constituciones para sustraer, precisamente a las decisiones de la mayoría, la violación de los principios que las componen, y es esta una de las características fundamentales de las democracias constitucionales.
En los inicios del Estado de Derecho la decisión de la mayoría fue omnipotente [del Absolutismo Monárquico se pasó al Absolutismo de la Mayoría], pero con el surgimiento del Estado Constitucional y de las constituciones rígidas se puso fin a ese residuo de absolutismo. Gracias a las constituciones, la voluntad de la mayoría fue sometida al Derecho y a la esfera de lo indecidible (los principios constitucionales), permitiendo incluso que la mayoría pueda ser controlada por instituciones de garantía como en este caso debió serlo el TSJ.
Aceptar que la soberanía es absoluta y que por ello, la mayoría puede modificar el principio de Alternancia o cualquier principio fundamental de la Constitución, o tomar decisiones al margen de la Carta Magna, abre las puertas para que en el futuro la mayoría pueda, por ejemplo, abrogar las libertades de expresión y de manifestación u otros derechos fundamentales. Incluso podría legitimar un tercer mandato del Presidente Chávez por vía de plebiscito y sin necesidad de elecciones, total, ¡el soberano lo puede todo!
La verdad es que la soberanía popular no lo puede todo. Enmendar o reformar la Constitución, aún por vía de referéndum popular, para derogar o vulnerar derechos humanos o principios fundamentales de nuestra Constitución que forman parte del pacto social y que por ello le dan legitimidad a nuestra Carta Magna, equivale a la tiranía de una mayoría relativa, temporal o circunstancial, que de no ser oportunamente detenida por el TSJ, mantendría encendida la chispa del derecho de resistencia previsto en el artículo 350 de la Constitución.
¡Este es mi punto de vista!

miércoles, 14 de enero de 2009

¡La pregunta!

La Presidenta de la Asamblea Nacional (AN) anunció ayer la pregunta que pretende proponer dicha Asamblea para ser consultada en el referéndum sobre la enmienda constitucional, que textualmente sería la siguiente: ¿Aprueba usted la ampliación de los derechos políticos de las venezolanas y los venezolanos en los términos contemplados en la enmienda de los artículos 230, 160, 174, 192 y 162 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, tramitada por iniciativa de la Asamblea Nacional al permitirse la postulación para todos los cargos de elección popular de modo que su elección sea expresión exclusiva del voto del pueblo? Así planteado el asunto, la pretensión de la AN resulta inconstitucional por usurpar competencias del Poder Electoral y por violar el principio de imparcialidad que debe regir todo proceso de referendo, al ser sesgada la pregunta.

En efecto, según la Constitución, la Enmienda debe discutirse “según el procedimiento establecido en esta Constitución para la formación de leyes” (Art. 341.2), por lo que a la AN le corresponde aprobar únicamente la Enmienda a la Constitución, que deberá contener al menos cinco artículos por ser cinco la cantidad de artículos que pretenden modificarse. Sería algo así como una Ley de reforma parcial de algún texto legal, sólo que con forma de enmienda y similar a lo que fueron las enmiendas números 1 y 2 a la Constitución de 1961.

Ahora bien, es competencia del CNE la “organización, administración, dirección y vigilancia de todos los actos relativos a la elección de los cargos de representación popular de los poderes públicos, así como de los referendos”, y específicamente, es de su competencia someter a referendo las enmiendas, las cuales “Se considerarán aprobadas… de acuerdo con lo establecido en esta Constitución y en la ley relativa al referendo aprobatorio” (Arts. 293.5; 341.2 y 341.3). Es decir, le corresponde al CNE, y no a la AN, realizar la convocatoria del referéndum aprobatorio de la Enmienda. Ello así y por aplicación supletoria del artículo 182 de la Ley del Sufragio, le corresponde también al CNE, y no a la AN, realizar la formulación de la pregunta en forma clara y precisa, en tales términos que pueda contestarse “sí” o “no”.

En todo caso, independientemente de quién haga la convocatoria, lo cierto es que los órganos y los procesos del Poder Electoral deben regirse por el principio de Imparcialidad (Arts. 293 y 294), por lo tanto, la pregunta que se formule no sólo debe ser clara y precisa, sino también “ponderada y sin sesgo”, como acertadamente lo advirtió Germán Yépez, rector principal del CNE, en entrevista concedida a Venezolana de Televisión. Lo que quiere decirse con tales adjetivos es que la redacción de la pregunta debe ser neutra o imparcial, que no induzca al elector para que vote de algún modo, en síntesis, que no tome partido por el Sí o por el No.

Por el contrario, la pregunta que pretende proponer la AN le hace ver a los electores que al votar Sí estarían votando por ampliar los derechos políticos de los venezolanos y para que las elecciones sean expresión exclusiva del voto popular, y que al votar No estarían votando contra los derechos políticos de los venezolanos y el voto popular. Así redactada, la pregunta claramente induce a que se vote por el Sí y por ello es sesgada y violatoria del principio constitucional de imparcialidad.

Para ser justos, colóquese en el otro lado de la acera política e imagine la siguiente pregunta: ¿Aprueba usted la violación del principio constitucional de gobierno alternativo en los términos contemplados en la enmienda de los artículos 230, 160, 174, 192 y 162 de la Constitución, tramitada por iniciativa de la Asamblea Nacional, para permitir la reelección indefinida y eterna del Presidente y de los otros cargos de elección popular? Es evidente que una pregunta así redactada induciría a votar por el No y sería igual de sesgada que la propuesta por la AN.

Lo cierto es que, por tratarse de un referendo aprobatorio, como explícitamente lo denomina la Constitución, la pregunta neutra a formular es muy sencilla: ¿Aprueba usted la enmienda de los artículos 160; 162; 174; 192 y 230 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, sancionada por la Asamblea Nacional en fecha XXX y publicada en la Gaceta Oficial N° XXX de fecha XXX? ¡Listo! ¡Nada más! ¡Sencillo pero suficiente!

Los sectores moderados del País esperan que el CNE actúe con seriedad y prudencia, del modo señalado por el prenombrado Germán Yépez, rector electoral, quien anunció que el Poder Electoral revisaría la pregunta propuesta por la AN para ver si se ajusta a los mecanismos de consulta, y específicamente determinar si es ponderada y sin sesgo. Asimismo lo reconoció el diputado Carlos Escarrá, quien manifestó que la pregunta pudiera modificarse por el CNE si se considera que no se ajusta a determinados parámetros. Si así se procede, inevitablemente tendrá que corregirse la pregunta anunciada por la Presidenta de la AN y redactarse una similar a la que propusimos en el párrafo anterior. ¡Este es mi Punto de Vista!

jueves, 8 de enero de 2009

Gobiernos Electivos "y" Alternativos
En noviembre del 2008, el Presidente Chávez anunció su intención de promover un referéndum para que el pueblo decida si se debe permitir o no, la reelección indefinida del Presidente de la República, para lo cual, aparentemente sería suficiente con modificar el artículo 230 de la Constitución. Fue así como la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión una Enmienda que, según el artículo 340 de la Carta Magna “tiene por objeto la adición o modificación de uno o varios artículos de esta Constitución, sin alterar su estructura fundamental” ni tampoco sus principios fundamentales, sólo modificables mediante la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Hace dos días el Presidente propuso extender la reelección indefinida a todos los cargos de elección popular. La enmienda propuesta, en cualquiera de sus dos versiones, es inconstitucional por las siguientes razones.
En el Título I de la Constitución, relativo a los “Principios Fundamentales”, se señala expresamente que el gobierno de todos los niveles territoriales “es y será siempre” democrático, electivo y “alternativo” (Art. 6). Nótese que el gobierno no sólo debe ser “electivo”, sino también “alternativo”, por lo que, “Electivo” y “Alternativo” son dos requisitos distintos, cuya complementariedad a su vez promueve que el gobierno sea “democrático”, como también lo manda el art. 6.
Que el gobierno sea “electivo” quiere decir que debe ser producto de elecciones periódicas, lo cual se garantiza en el artículo 63 de la Constitución al establecerse que el sufragio es un derecho y se ejercerá mediante “votaciones libres, universales, directas y secretas…”. Pero que el gobierno sea “alternativo” quiere decir otra cosa. Quiere decir que en el gobierno debe existir alternancia, o lo que es lo mismo, que el gobierno debe ejercerse por diversas personas que se turnen sucesivamente, lo que se garantiza en los artículos 160; 174 y 230 de la Constitución, los cuales impiden la reelección indefinida de los gobernadores, de los alcaldes y del Presidente de la República.
Nótese además que la alternancia no es concebida por la Constitución sólo como una posibilidad, sino que es una condición obligada del gobierno en todos los niveles territoriales y por ello, inherente a la cualidad de gobierno democrático. En otras palabras, la Constitución no prescribe sólo la posibilidad de alternar, sino que impone la obligación de alternar. De modo que para respetar la alternancia no basta con que haya elecciones periódicas y que haya sólo la "posibilidad" de alternar, sino que debe garantizarse la "obligación" de alternar, y esto es posible sólo si se restringe la reelección del funcionario.
Para que el gobierno de la República y de los demás niveles territoriales sea democrático es necesario que sea electivo “y” alternativo, y la única forma de garantizarlo a través de elecciones periódicas y sucesivas, por una parte; y por la otra, mediante restricciones de reelección. Ambos mecanismos originan forzosamente el relevo de los gobernantes y la consecuente renovación de los gobiernos. El complemento entre ambos mecanismos facilita que las elecciones no se conviertan en un mecanismo para eternizar a una persona en el poder (hoy día puede ser Chávez, pero hace 20 años pudo ser Jaime Lusinchi, quien como se recordará, terminó su mandato con una elevada popularidad).
Alternancia implica, según el Diccionario de Ciencia Política (Serra, 1999, México: FCE), que ninguna persona puede ejercer el poder permanentemente o ejercerlo monopólicamente, sino que debe ser ejercido por diversas personas que se suceden en él por períodos previamente determinados. “La Alternancia es fundamental en la Democracia”, remata el referido Diccionario. De modo que la Constitución venezolana no se conformó con que el gobierno fuese “electivo” o emanado de elecciones periódicas, sino que también fuese “alternativo”, esto es, distribuido por turnos o por períodos entre diversas personas.
El principio de alternancia previsto en el artículo 6 es el fundamento constitucional que llevó a consagrar en los artículos 160; 174 y 230 de la Constitución, restricciones en la reelección de los funcionarios ejecutivos. De modo que mal puede enmendarse cualquiera de esos artículos para permitir la reelección indefinida del Presidente de la República, de los gobernadores y/o de los alcaldes, por ser todo ello violatorio del Principio Fundamental de Gobiernos Alternativos contenido en el artículo 6 Constitucional.
Pero aún en el supuesto negado de que esta iniciativa presidencial no viole el referido artículo 6, dicha iniciativa deviene igualmente en inconstitucional por vulnerar el artículo 345 de la Constitución, a tenor del cual, “… La iniciativa de Reforma Constitucional que no sea aprobada, no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional.”. Es bien sabido que la iniciativa de reforma ejercida por el Presidente de la República durante el 2007 contempló, entre otros aspectos, la modificación del artículo 230 de la Constitución para eliminar la prohibición de reelección y permitir su reelección indefinida. Dado que esta iniciativa no fue aprobada, por aplicación del citado artículo 345 no puede presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional, y al no distinguirse en el artículo 345, es claro que no puede presentarse mediante ninguno de los dos procedimientos: ni por Reforma ni por Enmienda.
Más allá de alguna interpretación engañosa que pretenda hacerse del artículo 345 Constitucional, es necesario precisar que dicho artículo 345 no puede interpretarse aisladamente de los artículos 3 y 5 de la Constitución. El fin supremo de nuestro Constituyente fue, y así lo proclama el Preámbulo de la Constitución, “refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica”, en la que, por consiguiente, “el ejercicio democrático de la voluntad popular” y su acatamiento es un fin esencial del Estado (Art. 3) y en la que los órganos del Estado están sometidos a la soberanía del pueblo (Art. 5), claramente expresada en el referéndum del 02/12/2007.
A la vista de lo expuesto, resulta claro entonces que insistir en la convocatoria de un referéndum para enmendar el artículo 230 de la Constitución es un visible fraude a la soberanía popular, y más precisamente, un abierto desafío del Presidente y de la Asamblea a la voluntad popular expresada el pasado 02 de diciembre del 2007. El solo hecho de celebrar este referéndum implica, aunque el Presidente lo vuelva a perder, vaciar de contenido el acto democrático por excelencia que es el voto como expresión de la voluntad popular. Es un hecho terrible que, si finalmente quedare bendecido por los magistrados del TSJ, tendrá un costo gigantesco para el gobierno y para el sistema democrático. El soberano debe enviar un mensaje bien sonoro. Hugo Chávez está subestimando la voluntad popular [como hace 10 años lo hicieron las antiguas élites políticas de AD y COPEI] y probablemente pagará caro las consecuencias.
¡Este es mi Punto de Vista!