miércoles, 26 de noviembre de 2008

No se trata de cuántas, sino de cuáles... Y de algo más

No se trata de “cuántas”, sino de “cuáles”… Y de algo más
Conocidos los primeros resultados de las elecciones regionales, el PSUV (o sea, el gobierno) ganó 18 gobernaciones mientras que las restantes fuerzas políticas ganaron 5 gobernaciones más la Alcaldía Metropolitana de Caracas (que políticamente simboliza, tal vez lo mismo que una gobernación). ¿A quién favorece el balance?
El gobierno se proclamó ganador, y con razón. Cuantitativamente, el PSUV ganó dos tercios (2/3) de las entidades en disputa, razón suficiente para sentirse ganador, o al menos uno de los ganadores de la jornada electoral. En su victoria merecen rescatarse dos elementos:
  1. En algunas entidades como Anzoátegui, Lara y Monagas, la victoria del candidato PSUV fue abrumadora, lo que podría significar que esos candidatos (Tarek William. el "Gato" Briceño y Henri Falcón) ganaron no solamente con “los votos de Chávez”, sino también con los votos de un liderazgo propio, aparentemente superior al que tienen “líderes” como Diosdado o Aristóbulo, por ejemplo. Son liderazgos regionales a quienes les toca, con derecho, emerger en el seno del partido y crecer responsablemente en la política nacional.
  2. En otras entidades como Aragua, Guárico, Portuguesa y Sucre, Chávez derrotó con contundencia a fuerzas políticas “disidentes” como PPT y Podemos, que reclamaban en esos espacios un liderazgo propio cuyo tamaño es menor del que decían tener. A pesar de candidatos aparentemente “malos” como William Lara, los simpatizantes del Presidente castigaron con severidad a los “traidores”. ¿Y ahora? ¿Vendrá el Presidente por ellos?
Pero la Oposición también celebra. Hay diversas razones para ello, la más elemental: la Oposición conserva las dos gobernaciones que ganó hace cuatro años, pero sumó tres más y la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Aunque se le vea sólo cuantitativamente, ¡la Oposición creció! Hace cuatro años, Chávez ganó en 22 de los 24 cargos en disputa. Si ahora perdió cuatro más ­‑incluyendo Caracas, Carabobo y Miranda‑ la Oposición tiene razones para celebrar aunque siga siendo “minoría”.
Pero el triunfo no sólo trata de “cuántas” gobernaciones y alcaldías ganó cada lado. La composición electoral del País no es uniforme. Hay más estados y municipios pocos poblados que centros urbanos con alta densidad poblacional, por lo que la “cantidad” de victorias no es el único indicador de fuerza. El “cuáles” también importa.
Aquí lo importante es lo que recuperó la Oposición: ¡nada menos que Caracas, Carabobo y Miranda! Que junto al Zulia, son las principales entidades políticas y electorales del País. Agréguele a ello que la Oposición ganó una porción importante de las alcaldías de las capitales de los estados y de las principales ciudades en el País. O sea, aunque esto sea solamente el 30% o menos de los cargos elegidos, la Oposición terminó controlando los estados "electoralmente" más importantes del país e incluso dos estados de importancia estratégica, por ser estados fronterizos (Táchira y Zulia). A esto no se le puede considerar una derrota.
Súmele otra razón. Chávez hizo de la gobernación del Zulia el principal espacio político a ganar, al extremo de realizar en ese estado una campaña manifiestamente agresiva y ventajista, liderada por el Presidente en persona y acompañada por un candidato de buena reputación y nada menos que el actual alcalde de Maracaibo, la capital del estado. El resultado: La Oposición no sólo derrotó a Chávez en la gobernación del Zulia, sino que de paso le arrebató la alcaldía de Maracaibo. ¡Esto no es poca cosa!
¡Sume otra más! Chávez dice ser el líder “invencible” entre las clases populares, donde él “siempre” gana y por lo que “siempre” pierde entre la “oligarquía”. Pero resulta que Chávez perdió, por primera vez y con contundencia, en el municipio Sucre de Caracas, el mismo lugar donde queda el barrio más grande y populoso de Venezuela. Aún más, Carlos Ocariz ganó con más puntos que los obtenidos por Jorge Rodríguez, candidato-ganador del PSUV en el municipio Libertador, a pesar de que Ocariz enfrentó a un “duro” como Jesse Chacón, mientras que Jorge Rodríguez enfrentó a un aguerrido pero “novato” Stalin (si yo fuera Jorge, no estaría feliz con el resultado).
Puede seguir sumando: (i) También en la Oposición está insurgiendo un nuevo liderazgo, con dos ventajas adicionales: una, que ese liderazgo quedó legitimado democráticamente a través del voto popular; la otra, que la Oposición proviene de los partidos y es “plural”, pues ahora gobiernan AD, COPEI, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Proyecto Venezuela; (ii) Si la unidad de la oposición se hubiere consolidado, se habría ganado indudablemente en el estado Bolivar y probablemente en Barinas, nada menos que el estado natal del Presidente; y, (iii) En Caracas y Miranda no se derrotó solamente a Chávez, sino también a candidatos “duros” y líderes emblemáticos del PSUV como Aristóbulo, Diosdado y Jesse Chacón, lo que tampoco es poca cosa. Y todo esto se logró a pesar de una campaña electoral manifiestamente ventajista y groseramente tolerada por el CNE.
Eso sí, no debe perderse de vista, por una parte, que los resultados parecen ratificar que la Oposición siempre ha sido del tamaño que es, y que el fraude electrónico nunca existió (aunque el ventajismo sí); y por la otra, que inexplicablemente, millones de venezolanos siguen confiando su destino y sus esperanzas a un hombre que ha hecho del servicio público un ejercicio autoritario y despótico de poder. Sigue pendiente ganarlos a la causa de la paz y de la democracia.
Queda por analizar la votación electoral “nacional” pues de ello depende que el Presidente insista o no, durante el 2009, en su propuesta de enmienda constitucional para establecer su reelección indefinida. Sobre esto volveremos cuando se conozcan los resultados definitivos…